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Abundancia - Encuentro # 5 - Diversidad Colectiva / Desaprender lo aprendido

Actualizado: 28 sept 2021


Diversidad colectiva

Mucho tiempo estuve ensimismado, sólo relacionándome con un pequeño grupo de personas. Vínculos que los tenía catalogados y eran seguros y previsibles.


Buscaba personas similares, con intereses comunes, que no me sorprendieran, que tuvieran el tipo de reacciones que yo esperaba. Eso me tranquilizaba y me hacía sentir que tenía un lugar, una identidad.


Cualquier persona nueva o diferente, automáticamente quedaba invisibilizada y bajo un manto gris de duda.


Elegía la comodidad de los vínculos conocidos. Me cerraba y me entristecía.


Olvidaba que el mundo nos ofrece infinidad de colores, multiplicidad de matices, renovadas posibilidades.


Nosotros mismos, aunque sólo usemos una ínfima parte de nuestras capacidades perceptivas y afectivas, somos un manantial abundante y natural, destinado a vincularnos con los otros esféricamente, pero sobre todo, compasivamente.


Nuestro prójimo, el otro, está habitado por un sinnúmero de creencias, hábitos, prejuicios, dones, luces y sombras.


Cada ser articula diferentes instancias dinámicas y potencializadoras.


Cada vez que transité la diversidad colectiva, sin elegir destinatarios ni decidir en qué parcela de la realidad iba a interactuar, el tejido social instantáneamente se abrió y me hizo suyo, enseñándome que no hay destino individual, sino camino comunitario en diversidad colectiva.


Estos vínculos florecen en la incertidumbre y forman constelaciones naturales que se enlazan reconociéndose en sus diferencias y brillan potenciándose en conjunto.


Alejandro Méndez



Quienes no saben recibir, en realidad son incapaces de dar.Deepak Chopra

La domesticación del hombre. Desaprender lo Aprendido


Como humanidad, se ha avanzado a lo que se considera formas civilizadas de vida. Te vistes, viajas en auto, comes comida de microondas y gozas de los impresionantes avances de la tecnología. Sin embargo esta "domesticación" de la especie trae ciertas consecuencias.

Lo que llamas conciencia civilizada se ha ido separando de forma constante de sus instintos básicos. No obstante esos instintos no han desaparecido. Simplemente han perdido contacto con tu conciencia y, por lo tanto, se han visto obligados a hacerse valer mediante una forma indirecta. Esto puede ser por medio de síntomas físicos en el caso de desequilibrios nerviosos, o por medio de incidentes de diversas clases, como inexplicables raptos de mal humor, olvidos inesperados o equivocaciones al hablar.

La única forma de no dejarte condicionar por tus pensamientos es observarlos y dejarlos pasar. Observarlos de una forma desapegada, como poner el objetivo de la cámara justo por arriba de nuestra cabeza, dejarlos marchar.

Sin entrar en un estado de juzgación con la domesticación, tal vez sería interesante que te aceptaras como integrante de una sociedad domesticada por sus antecedentes culturales, doctrinarios y dogmáticos. Muchas reglas del “debería ser” vienen de un proceso de “ley sentido común” adquirido por la conciencia civilizadora occidental.

Tal vez como contemporáneo sería mejor que incorporaras el dinamismo “pagano” para despertar del adormecimiento del medioevo y el modernismo, y volver al “delirio” de la búsqueda dinámica que ofrecen otras culturas que el poder occidental tildó de ocultistas. La domesticación requiere de una exorcización y exoterización de lo profundo investigado antropológicamente de otras tribus.

Una de ellas es la tolteca, tribu mesoamericana que desde la caída de Teotihuacán se refugió en la península de Yucatán y que su nombre significa “maestros constructores”. Sus integrantes hablan el nahuatl y dominaron todo México durante los siglos X y XII. Les legaron a los Aztecas su idioma que está envuelto de mitos, símbolos y signos, y fueron grandes influyentes de los Mayas. Tal vez una de las ruinas más importantes tolteca es la de Uxmal, donde se deja claro la importancia de la deidad Quetzacoalt que en los mayas se llamaba Kukulkán.

Tolteca es la palabra para definir a los sabios del arte y la palabra toltequidad equivale a alta cultura. Resulta interesante, entonces, para profundizar el tema ver el estudio sociológico que hace el psiquiatra Miguel Ruiz en su libro “Los cuatro acuerdos”.

En las ultimas investigaciones en la ciudad de Teotihuacán (la ciudad donde los hombres se convierten en dioses) queda claro que esta civilización tiene registros antropológicos en el ano 400 AC. Esto nos quiere decir que el tributo a Quetzacoalt o Kukulkán tiene mas de 2.400 años y todo el culto radica en entender la luz de esta deidad, la sombra de su hermano Xólotl y que las pirámides mesoamericanas son el entendimiento de que hay un conocimiento en la serpiente que baja hacia nosotros.


Una mirada sobre el trabajo de Miguel Ruiz y los toltecas.

Los toltecas decían que tú no escoges tu lengua, ni tu creencia, ni tus valores morales: estos ya estaban ahí antes que nacieras. Nunca has tenido la oportunidad de elegir qué creer y qué no creer. Nunca escogiste ni el más insignificante de los acuerdos que rigen tu vida, “el sueño externo” (la sociedad) te enseña qué creer, empezando por la lengua, cada palabra es un acuerdo. Una vez que entiendes el código, tu atención queda atrapada y también la energía que se transmite de una persona a otra. El sueño externo te ha domesticado, obligándote a aceptar los acuerdos preestablecidos. Los toltecas llaman a este proceso “la Domesticación de los seres humanos”. En la Domesticación de los seres humanos el sueño externo se transfiere al sueño interno y así aprendes a juzgar y a juzgarte a través de los diferentes sistemas de creencias. Los toltecas notaron que así se crea el parásito, que ellos explicaron en términos del “juez” y la “víctima”, y por supuesto el juez utiliza su libro de ley interior (condicionamientos socioculturales), y la víctima asegura que no se produzcan nuevas rebeliones anclando la culpa y acariciando el miedo. Los toltecas dicen que naces con una gran cantidad de poder personal que se renueva constantemente, pero que lo desperdicias creando y manteniendo los acuerdos que te mantienen dormidos. La mayoría de los acuerdos provienen de los complejos adquiridos en las polaridades. Si eres capaz de reconocer que tu vida está gobernada por estos acuerdos y estas dispuestos a transformarlos, puedes mutar la realidad y despertar del sueño.

Una introducción a Los Acuerdos Toltecas.

El primer acuerdo: Ser impecables con tus palabras. Según como utilizas las palabras, éstas te liberan o bien te esclavizan. La mente humana es como un campo fértil en el que se plantan semillas (opiniones, ideas y conceptos). Las palabras limitan la atención esférica y anulan el sistema de creencias. Ser impecables con la palabra significa utilizar tu creencia, tu intención y tu atención correctamente. Siempre que emites una opinión y alguien la cree, genera un acuerdo que pasa a formar parte de su sistema de creencias. Siembra semillas de compasión y de libertad. Nunca condenes ni juzgues a las personas ni en broma. Cuídate de la ironización con la palabra. La ironía puede ser un karma estático. Una opinión ligera puede condenar la vida de cualquiera, sobre todo la de los niños. El segundo acuerdo: No te tomes nada personalmente. No tomarse las cosas personalmente es comprender la naturaleza de la comunicación, es comprender que quien habla, lo hace desde su punto de vista, y que sus juicios y/o palabras hablan del reflejo de él en los otros. El tercer acuerdo: No supongas. La suposición es una convicción del ego cuando no encuentra una certeza en la verdad. Suponer es canalizar la creatividad para tapar el vacío que produce el conflicto. Este acuerdo es abrir la observación desde la aceptación. El aceptar es también traer la suposición de la expectativa a la verdad del aquí y ahora. El cuarto acuerdo: Hacer lo máximo posible. Sería interesante que veas dentro de este capítulo que el verbo hacer, es la acción pura. Cuando Miguel Ruiz habla del acuerdo de hacer lo máximo posible identifica el hacer desde el apasionamiento, por eso es fundamental que la intención del hacer siempre tenga la unión o la integración del sentir y del pensar. Una buena intención es la integración interna de las emociones y razonamiento, y así creas la acción de la pasión y lo conduces a hacer lo máximo. El quinto acuerdo. Se escéptico, aprende a escuchar. El escepticismo es un canal de incertidumbre intelectual. Tal vez preguntarse sobre lo aprendido es estar en constante acción de desaprender. Visualmente es como si la esfera del conocimiento fuera una célula recibiendo constantemente nuevas proteínas que la transforman. La acción de escuchar sería el canal de la proteína para entrar en la célula. El escuchar es la acción del escéptico ávido de nuevo conocimiento.

Dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de energía del universo. No necesariamente nos referimos a dar y recibir cosas materiales. Recibir con elegancia un cumplido, una manifestación de admiración o de respeto, también indica la capacidad de ofrecerlos a los demás. Deepak Chopra


El adormecimiento


Escribir sobre el tema del adormecimiento sin poder usar las palabras domesticación, atención, obsesión, resistencia y negación sería no tocarlo profundamente.


El adormecimiento es un tema muy antiguo, ya Platón planteaba que el hombre era un animal domesticado. Huxley decía: el burgués es el perfecto animal domesticado, y a medida que seguimos avanzando y nutriendo la polaridad civilizadora el adormecimiento cada vez se hace más confrontativo, más bélico, más disociado y más distante de la conciencia.


Lejos de estar en contra de la evolutividad de la civilización, tenemos que reconocer que ella nos domestica y esto trae consecuencias. Principalmente en las áreas donde se requieren instintos básicos; los cuales no han desaparecido, pero se han dormido y, al despertar toman dominio y, “el yo” en vez de tomar conciencia de ellos les declara la guerra. Eso nos trae en consecuencia que “la persona” construya un enojo en su dolor, un perezoso en su miedo, un discontinuo en la culpa y un apático frente a sus inferioridades básicas.


El chamanismo trabaja sobre el despertar de este adormecimiento que no sólo es el darse cuenta, sino el accionar en consecuencia. Cada ser viene a ser algo extraordinario con su canal, cada ser es una diferente celebración de la conciencia y el adormecimiento disocia este canal provocando un delirio, otro canal construido por la compensación de los complejos y por la ignorancia del Ser frente a la insatisfacción.


El humano se intoxica con la perfección y no puede ver que ya es perfecto, por eso el chamanismo no pelea en contra del tóxico, el chamanismo regresa a lo básico natural, sin dar muerte a esa creación desde la insatisfacción.


La meditación es entrar en el canal en su estado más puro y una vez que conecta con el “sí mismo” puede aceptar el caos consciente y trabajar sobre los gérmenes que han producido el tóxico adormecimiento.


Si lees detenidamente este texto tienes simplificado el ejercicio del despertar chamánico:


“En aquel tiempo eran muchos los que se retiraban a la soledad de los montes a meditar.


Eran muchos los que en el silencio de los volcanes nevados y los pequeños valles ocultos se buscaban a sí mismos.


Pero Quetzalcóatl les decía, aquellos que buscan el silencio en la calma nunca lo encontrarán desnudo.


Para desnudarlo hay que buscarlo entre el bullicio. Díganme ¿de qué sirve a un corazón tener calma en medio de la soledad? ¿No es como la calma que tiene un lago estancado en un valle? ¡Más, que grande es un corazón cuando en medio de las dificultades y los problemas conserva la calma y se viste con el silencio! Es como el torrente que resbala sereno por la ladera de la montaña.


Algunos van a lugares donde lo que más les molesta es el canto de un pajarillo.


O el sonido que arranca el viento a las hojas de los árboles.


Y piensan: estoy tranquilo y sereno en este lugar, ya he alcanzado la calma, y el silencio es amigo de mi corazón.


Pero cuando viene el bullicio sus pulsos se agitan y sus corazones se alteran y sus pensamientos chocan con violencia en sus frentes, y yo les preguntaría: ¿dónde guardaron la calma? ¿Qué morada le prepararon en sus pechos que tan pronto se les fue? Sepan que aquel que busca el silencio interior debe encontrarlo en medio de los ruidos, de las voces, de los gritos; tomándolo debe sentirlo en su corazón y al escucharlo ya no irá hacia fuera sino hacia adentro.


Y en verdad les digo que ni cien tormentas y la explosión de mil volcanes podrán ya nunca separarlo de él.


Para buscar pues, la calma interior no vayan donde todo es calma, sino donde no hay paz y sean ustedes la paz. De esta forma la encontrarán al darla y la tendrán en la medida en que vean que otros necesitan de ustedes para calmarse “. (Del libro: Así habla Quetzalcóatl).


Cuando termines de leer este texto, y te pongas a practicarlo, comenzarás a caminar el camino y la meditación chamánica.


Tenía un hermano gemelo que se llamaba Xolotl que en su ritual tenía un aspecto perruno, sagrado, y siempre estaba relacionado con el fuego celeste. Pareciera ser que este hermano era el dios del inframundo, y era el encargado de traer huesos ancestrales para el nacimiento de las nuevas generaciones. Cuenta la leyenda que muchas veces Quetzalcóatl se disfrazó de él. En el profundo chamanismo tolteca cuando se estudia Quetzalcóatl siempre hay que estudiar a Xolotl (el gemelo oscuro), por eso la historia tradicionalista española todo el tiempo quiere ver a los toltecas como un pueblo pagano guerrero, y cuando uno camina su historia se encuentra con un pueblo religioso sagrado.

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