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Conciencia del decir

Las palabras no pueden describirlo todo. El mensaje del corazón no puede ser transmitido mediante las palabras. Si alguien quiere entender las palabras literalmente estará perdido. Y si intenta explicar lo que sea con palabras, no alcanzará la iluminación en esta vida. Gracias por su silencio. Maestro Joshu.

La conciencia del decir te lleva a plantearte la energía del centro energético garganta.

La conciencia del decir suele ser la conciencia más karmática de todas las conciencias.

La impecabilidad de las palabras es, tal vez, el acuerdo chamánico más difícil, debido a que la palabra es creada desde el pensamiento y desde lo que el hombre llama la “verdad”.

Ahora bien: ¿qué es la verdad?

Podrías preguntarte si tienes con tus sentidos acceso a la verdad, sabiendo que ellos no están en su totalidad activos.

¿Tienes acceso a la verdad, cuando eres juez selectivo, y en la selección vas negando parte de la información?

¿Tienes acceso a la verdad cuando no aceptas lo nuevo o lo desconocido y te quedas en las zonas de confort?

¿Tienes acceso a la verdad cuando la inflexibilidad no te permite ser un ser que se va transformando constantemente?

¿Tienes acceso a la verdad cuando vives en una tribu cerrada?

La verdad, tal vez, es la incertidumbre que une lo conocido, lo no conocido, lo profundo.

La verdad, quizás, no es sólo la unión de las polaridades, sino también su superación.

Hablar interrogando es mucho más cercano a la verdad que hablar en certeza. La conciencia del decir te lleva a plantearte interrogantes sobre la energía del centro energético garganta. “El decir” va a ser verdadero el día que tus palabras puedan integrar los elementos universales, por eso la energía de este centro energético es la infinitud del cielo. Es comunicar. Comunicarse no sólo es hablar. Comunicarse es verdad. Escuchar, oír, decir la verdad. ¿Es posible?

Este centro energético abarca no sólo la garganta como punto expresivo del decir, sino también los oídos son su territorio en el escuchar. Espontáneo, clariaudiente, dueño del aire. Vive en conciencia colectiva constante, él es el dueño de la causa y el efecto que produce la palabra, por eso decirle que es dueño de la palabra sería limitarlo.

En el budismo su símbolo es el elefante. Cuando este dogma habla del “blanqueamiento del elefante” te enseña sobre un camino espiritual del Buda, donde este animal se transforma al blanco y a través de su dueño va liberando sus impulsos y emociones. Esta conciencia es legítimamente la comunicación.

La parte más animal puede ser comunicada desde su esencia, y no lo puede hacer así en el referente intelectual. El pensamiento suele ser influenciado por la domesticación del hombre. El blanqueamiento del elefante es entender que la garganta requiere integrar estados para producir la causa y el efecto de la palabra. Por eso sería interesante que asimilaras que una palabra cercana a la verdad es aquella en la que el sentir y el pensar, como dualidades, se integran; y el decir, es la superación de dicha dualidad.

El poder del “decir” es integrar las atmósferas del sentir y del pensar a través de la palabra. La palabra es un punto expansivo karmático que transforma la conciencia en su totalidad, siempre y cuando sea una palabra karmáticamente evolutiva en el dharma universal.

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