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Conversación de Roque Rojas y el espíritu de Elías sobre las enfermedades


Roque Rojas es un tolteca, que al igual que Donald Wash, recibió la palabra de un espíritu y la transcribió.

Son 16 tomos que se llaman “El libro de la vida verdadera”. Cuando Roque Rojas le pregunta por las enfermedades, esto es lo que contesta el espíritu de Elías, allá por 1866:

“Apartad de vuestro corazón el horror que pudieras sentir por los que sufren enfermedades que vosotros llamáis asquerosas, y rechazad la repulsión que pudieseis experimentar al encontraros frente al homicida o al que ha enloquecido en los vicios. Tendedles vuestra mano, dedicadles las frases más sentidas. Orad por ellos. Sólo el universo sabe lo que se esconde en cada una de esas existencias, sólo él conoce las causas de su caída.

Cuando la enfermedad os agobie, oh enfermos benditos. No desesperéis, no está enfermo vuestro espíritu, elevar la oración al universo, elevar vuestra fe y espiritualidad y así os volverá la sanción a su cuerpo. Pero orad en la forma que yo os he enseñado, espiritualmente.

Se desatarán enfermedades extrañas y raras. Ante las cuales la ciencia será impotente.

¿No deseáis sanar las enfermedades del espíritu, así como las de la materia? Pues ya lo puedes hacer, pero contesta estas preguntas:

¿Cuándo va a comenzar vuestra actividad para el prójimo?

¿Cuándo vas a ponerle punto final al materialismo?

¿Cuándo vas a la nueva vida llena de espiritualidad?

No daréis enseñanza si antes no la habéis practicado, porque nadie os creerá. Los hombres pedirán pruebas, que a vosotros os he enseñado a dar. De lo que hasta ahora podéis y debéis saber del espíritu, ya os he hablado, seguiréis luchando por ser fuertes de espíritu y materia, pues si hasta ahora existen enfermedades entre vosotros, es porque no habéis sabido elevaros sobre la miseria y el dolor de esta vida, por falta de espiritualidad y de fe.

Cuantas veces estás enfermo sólo porque así lo pensáis, porque a cada paso creéis que os sigue la fatalidad u os acecha el dolor, entonces atraéis con la mente a las tinieblas, de las cuales rodeáis vuestra vida material y vuestra jornada espiritual. Más aquí me tenéis para encender la fe en la vida, en la verdad, en lo eterno, en la paz perfecta y también para enseñaros a atraer la luz hacia vosotros."

Roque Rojas pregunta:

¿Cuál sería la palabra impecable para el enfermo después de saber qué es la enfermedad en el espíritu?

Contesta Elías:

“Así como la sangre corre por vuestras venas y vivifica el cuerpo, así, de esa forma entra la energía del universo por tu espíritu. No hay motivo de estar enfermo si cumplís esta ley. La vida es sanación, alegría, felicidad, abundancia y armonía. Estando enfermos no podéis ser un depósito de los bienes divinos. Hay que volver al camino para sanar nuestras dolencias y que os ayude en nuestras flaquezas.”

Sanar (según lo que dijo Elías a Roque Rojas)

El verbo divino dice: “Os estoy preparando para que seáis en breve, doctores del espíritu y del cuerpo, mas sabed que es más importante ante mí el que sana al espíritu, que el que cura el dolor de la materia.

Ante vosotros llevarán al enfermo incurable para que lo sanéis, os llamarán antes el moribundo para que lo volváis a la vida y os presentarán al que ha perdido la razón o al poseído, para que le deis la luz a su espíritu y la libertad a su entendimiento. Aprende de todo esto y en vuestro camino seréis reconocidos como mis discípulos. Habrá quienes al contemplar vuestro don curativo quieran comprar vuestro secreto, unos con buena fe, otros con fines de lucro, mas a ellos diréis que el secreto para sanar el dolor del enfermo es la caridad. Y ese don, todos los poseen.

Discípulos, ¿no deseáis sanar las enfermedades del espíritu así como las de la materia? De cierto os digo que podéis hacerlo, mas, ¿Cuándo vas a comenzar vuestra actividad? ¿Cuándo pondréis punto final a vuestro materialismo? ¿Cuándo vais a la nueva vida plena de espiritualidad?

Bienvenido sea ante mí el cansado, el afligido, el triste, el enfermo, el pecador, porque yo vengo a consolaros, a sanaros y perdonaros. Lo mismo tengo caridad del ferviente que del incrédulo.

Sanad todos los males del espíritu y del cuerpo porque tenéis la misión de consolar de fortalecer y de sanar a vuestros semejantes.

Mas yo os pregunto, ¿qué salud puedes transmitirle a los necesitados si vosotros estuvieseis enfermos?

¿Qué paz podría emanar de vuestro espíritu, si él se encontrase turbado por preocupaciones, sufrimientos, remordimientos o bajas pasiones?

La paz, la luz y el bálsamo, formarán con nuestro ser un solo cuerpo, de tal manera que no sólo ungiendo a un enfermo lo sanareis, sino que en vuestra palabra, en vuestro pensamiento, en vuestra mirada transmitiréis salud, paz y fortaleza y en muchos casos, vuestra sola presencia emanará estas virtudes.

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