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Taller de luz - día 8

Actualizado: 31 may 2021

1) Emocionalidad sombría

*Recibir la antorcha del demonio, esa antorcha tiene que ver con una especie de responsabilidad de la sombra. Acá entregamos el poder, y el exorcismo grupal.

Pueden nacer de una pulsión, de forma espontánea, desde las sobre adaptaciones o desde la educación. Pareciera que están en nuestra vida y decimos "no puedo", "me di cuenta", "no por ahora" y no los terminamos de erradicar o encontrar la forma de soltarlos. Entonces los demonios primarios son aquellos que al pasar mucho tiempo dentro de nuestro psiquis se convierten en demonio secundarios.

Por ejemplo la angustia puede ser un dolor que prevaleció mucho miedo en la nuestra psiquis, la depresión puede ser un dolor y un miedo, la tristeza nos lleva muchas veces a que sea un dolor, miedo o culpa, y la ansiedad puede llegar a ser un ego o un miedo que nos ha dejado que nos tome por mucho tiempo. Todos están en nuestra vida por haberles dado tiempo.

Primero aparecen por nuestro sistema de creencias y nuestra creencia puede influenciar nuestras emociones y nuestras sensaciones.

Para poder trabajar los demonios emocionales, nosotros nos tenemos que hacer cargo de los que estamos sintiendo y empezar a trabajar en lo colectivo.

Tenemos que permitirnos abrirnos, salirnos de toda la domesticación y permitirnos perdernos.

a) Dolor:

Es una de las emociones más profundas, y es tan profunda que tiene contacto con el mundo de las sensaciones, quiere decir que está mezclada entre el mundo de las emociones y los sentimientos.

El dolor aparece, surge, no sabemos de dónde pulsa, por eso todo aquello que tenga una forma de aparecer pulsiva tiene más que ver con la vida.

Todo lo que pulsa es vida, todo lo que entra en una reacción desde lo aprendido o defendido es muerte. Cuando algo nos duele tenemos que reconocer en el dolor, la vida. Una de las cosas que tenemos que hacer es tomar conciencia de las legiones o legión del dolor, si al dolor lo negamos, reprimimos u ocultamos lo primero que aparece es la resistencia, si al dolor lo tenemos enjuiciado va aparecer el juez con su complejo de inferioridad. Esto habla de un demonio legítimo, cuando aparecen sus legiones y la confusión.

Si tenemos certeza sólo tenemos invasión de pensamiento, defensas sobreadapataciones y automáticamente queremos salir a compensar.

En el momento que empezamos a detener el dolor aparecen las legiones.

El dolor nos viene a recordar quienes somos; y no tiene como polaridad a la alegría ni la felicidad y el placer.

Dolor lumínico

Reconozcamos nuestros dolores

Comencemos a abrirnos, a soltarnos, a vincularnos.

Cuando aparece el otro y es como un espejo empezamos a sentir amorosidad porque nos muestra similitud.

No nos vinculamos con el dolor, nos vinculamos con amor.

Si usamos el dolor para acrecentar el ego, si desde el dolor salimos a compensar van a aparecer defensas, escudos, que no somos nosotros.

Es el dolor muchas veces que nos hace reconocer quienes somos.

Pensemos que cada vez que algo nos duele nos encerramos, salimos a demostrar, a competir y nos comparamos.

Las legiones nos van a tentar, a confundir:

A que vayamos al enojo con el arrogante, que llamemos la atención con la víctima, que aparezca la pereza en la tristeza, que aparezca la depresión en echarle la culpa al pasado o que la ansiedad quiera salir rápidamente de lo que está viviendo.

Nos va a tentar el tiempo porque la sombra es lo que quiere, nos va a tentar la culpa por sentirlo, el ego por no querer sentirlo y el miedo para que nos quedemos en él.

Cuando contactamos con la compasión, en ese soltar de la razón, en ese camino que no es sombrío, aparece la humanidad. Una vez que hayamos aceptado este demonio, tenemos que escucharnos y ahí aparecerá el aprendizaje del dolor.

b) Miedo:

Radica en nuestras emociones. Es uno de los que activa nuestra razón.

El miedo puede actuar sobre nuestras sobreadaptaciones y racionalizaciones que hacemos. Tenemos que saber que el miedo puede automáticamente reaccionar en negación, resistencia o inflexibilidad. En estos tres casos alimentamos la muerte en la acción.

Por otra parte puede activar el juez entrando en polaridades negativas, la víctima puede usarlo para llamar la atención el provocador provoca la desprotección, para que alguien venga a proteger, el perezoso para detenerse y puede también activar el complejo de ignorancia para hacer una compensación en donde esa persona pueda ocultarlo.

La mayoría de las veces las personas queremos ocultar el miedo, pero si ocultamos esa energía se comienza acumular. No confundamos el miedo con la intuición y percepción del peligro. El miedo es una emoción, no es ni intuición ni percepción.

Hay personas que en el miedo huyen, otras dependen de otros, otras se castigan, otras controlan, otros establecen una rigidez. En las defensas el miedo viene a provocarnos y a traer belicosidades. Puede ser que quedemos dominados pero en ese dominio no activamos a la humildad ni a la conciencia para aprender de él.

En las resistencias el miedo viene a traernos limitaciones y detenimientos y en las inflexibilidades el miedo viene a traernos somatizaciones.

Miedo y ego van de la mano, al racionalizar el miedo lo cristalizamos, lo enquistamos, nos ensimismamos en nosotros mismos, el individualismo como pérdida de conexión con los otros. Somos seres plurales que tenemos que aprender de lo desconocido y de nuevos seres que llegan a nuestra vida.

Vamos a ser transmutados cuando el miedo nos despierte y lo pongamos en puente al inconsciente para que nos cambie la forma de ver las cosas.

c) Culpa:

Es casi una emoción sobreadaptada, porque nos han criado con un libro de ley en donde si no cumplimos somos culpables. Y en muchas religiones si no cumplimos somos castigados. En algún lugar es un demonio que nos posiciona.

La culpa también es un sentimiento que nos permite volver a despertarnos de algo.

Cuando dejamos que algo quede fuera de la conciencia, quede fuera del despertar o no tener continuidad en ese despertar el sentimiento de la culpa aparece.

El gran problema es cuando hemos tomado al debería ser como algo que está dentro de nuestra conciencia. La culpa muchas veces no viene de nuestra coherencia ni de nuestra conciencia sino de las leyes de afuera.

La negamos, la resistimos, generamos juicios, victimizamos a otros o a nosotros, por ella huimos, defendemos, nos posicionamos y provocamos.

La culpa no es una pulsión, es una emocionalidad que nos conecta con la vida pero no desde ahí tenemos que actuar en la vida y en la conciencia colectiva. No salen de ahí nuestros talentos y brillo. Podemos anticiparnos cuando estamos en el presente siendo conscientes de cada acción que hacemos.

Las legiones de la culpa traen los demonios del miedo, del dolor, ego, la tristeza, la angustia, la ansiedad, la depresión.

· Exorcizar lo esoterizado - esoterizar lo exorcidado.

¿Tenemos que tener poder, luchar o huir con los demonios primarios?

¿Qué hacemos cuando sentimos emociones sombrías?

¿Qué ocurre cuando sentimos dolor, culpa, miedo o quedamos tomamos por el ego?

¿Hay que organizar, tensar, racionalizar cosas como la culpa, el dolor, el miedo y el ego?

¿Nos parece que es la cabeza es la que tiene que resolver estas cuestiones?

¿Creemos que las sensaciones corporales son las que pueden darnos libertad en estas cuestiones?

¿El dolor nos humaniza?

¿El miedo nos hace más talentosos?

¿La culpa nos hace más coherentes y conscientes?

¿El ego nos hacer ser seres más creativos, y ser grandes transmutadores de todo lo que nos va sucediendo?

¿Qué nos gusta?

¿Dónde sentimos paz?

¿Dónde sentimos amor?

¿Razón al miedo o amor a la verdad?

¿Quiénes seriamos sin los demonios?

¿Somos fuertes o negadores de las vulnerabilidades?

¿Necesitamos de la culpa para despertar?

¿Podemos continuar despiertos en la conciencia?

¿Nuestra vida es pulsada por la insatisfacción?

¿Desde dónde estamos pulsando nuestra vida?

¿Qué sentido tiene la vida?

¿A qué fuimos llamados a vivir?

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Meditaciones

1. Dolor

2. –Culpa

3. Miedo

4. Aspectos de lentitud

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