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El cuerpo como integrador


Como ya hemos dicho anteriormente, el cuerpo es una conciencia accionadora cuando existen elementos, territorios o posibilidades para accionar; pero también el cuerpo es conciencia transmutadora a través del efecto de la enantiodromia, de la dualidad sentir-pensar.

En el mundo en que vivimos y la domesticación que sufrimos, siempre el sentir y el pensar son caminos diferentes o contradicciones. En el chamanismo a eso se le llama tensión de opuestos, y cuando comienzas a ser consciente que no son opuestos sino formas diferentes para adquirir mayor conciencia dejan de estar separados para ser uno mismo. Joseph Campbell lo dice en el libro del héroe de las mil caras: “que tu mente sea la que produce los deseos de tu corazón”.

El estadío del aquí y ahora es un estadío celular y molecular, quiere decir que cada tensión que se produce en el cuerpo es captada por la molécula y las células constantemente; por eso no se está sintiendo lo que se siente o lo que se piensa, cuando el sentir y el pensar están en tensión, lo que se siente es la tensión; y esa tensión produce radicales libres y neuropéptidos tensos, generando un cuadro propicio para el síntoma.

El cuerpo tiene la potestad de las sensaciones, y los síntomas son sensaciones generadas por la tensión de la sombra.

En el cuerpo ocurre algo preocupante, él no sabe determinar el tiempo, entonces cada vez que la persona recuerda algo real le hace vivir otra vez la misma situación a la molécula y a la célula; por eso un recuerdo resistido o persistido sostiene la atmósfera en donde el cuerpo hace el registro.

Recordar sólo puede ser usado para liberar. Las células y las moléculas están constantemente metabolizando todo tiempo recordado o vivido en el presente.

Otro factor importante es lo supuesto y juzgado, es necesario soltarlo rápidamente porque si no la tensión está actuando como real y esto afecta a nuestro sistema inmunológico. Una suposición o una juzgación resistida es igual que una situación vivida.

Toda acción en sensación, sentimiento, pensamiento, percepción, e intención produce transformaciones o movimientos en neurotransmisores, hormonas, ciclos de sueño y por último materialización en el sistema inmunológico y molecular del cuerpo.

Cuando nos quedamos lentos en el caminar o en el soltar, o tenemos sobreadaptada la creencia del proceso, nuestro cuerpo aprende la lentitud del sanar y el soltar.

En pocas palabras, la conciencia del ser es la que genera el perfil bioquímico de nuestros cuerpo. Si te preguntas cómo está tu cuerpo hoy, siempre vas a tener la respuesta en lo que pensaste y sentiste ayer, y si te preguntas que tienes que hacer con la conciencia del cuerpo, es muy simple: vivir con alegría.

La primer creencia es en tu cuerpo, porque ahí es donde radica, donde habita la creatividad ocurriendo constantemente y todo en tiempo presente. No procesa, no cambia, sí se transforma, y tú eres el que encuentra los elementos alquímicos para esa transformación.

El cuerpo medita, porque meditar no es llegar a un sentimiento, meditar es sentir lo que se está sintiendo en este momento.

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