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El Diablo

Actualizado: 6 dic 2018

Esclavitudes. Alter Ego. Condicionamientos. Confusión. Canal evolutivo de liberación y materialización

Nuestro héroe ha sido capaz de pasar todas sus pruebas internas en donde se ha encontrado y transmutado. Su estado de conciencia interior de su mundo racional y emocional lo llevo en una primera instancia a una hiperconciencia de todo que lo dividió, lo dejo en estado de neurosis, yendo y viniendo en atmósferas conocidas. Ya es hora de caminar en el afuera desde el si mismo con toda su experiencia. Enfrentar su realidad externa en la que el ser, al civilizarse desde su inseguridad y el querer pertenecer se convirtió: Una maquina adicta de escalar posiciones, comparando, demostrando, compitiendo, poseyendo resultados, personas, logros... Pretender llegar a la perfección ideal desde lo que deber ser, condicionando, ocultando y reprimiendo quien realmente es…. Tener poder, ser admirado y adorado... Es hora de encontrar en su cuerpo, no un medio utilitario para subir, responder a deseos egoicos y a patrones de belleza externa, sino más bien un compañero de vida: El canal sensorial en donde el si mismo extrovierte su verdad, se conecta con el otro,materializa y evoluciona.

Diablo viene del griego: Diábolos. Significa hombre con capacidad de crear mentiras. Hombre que divide y separa. El mundo del diablo se nos presenta como algo confuso. Su aspecto ya nos habla de eso. No dejarse atrapar en toda esta confusión es entender que en el arquetipo del diablo hay un doble camino: Por un lado el camino ambicioso y manipulativo de llegar a la perfección, a la cima haciendo lo que sea para ello, camino donde están los deseos, la lujuria. Por el otro un camino evolutivo a través de la materialización y la conexión con su cuerpo y con la tierra.

Hablar del diablo es hablar de demonio. El diablo es el rey de los demonios. Aquellos que, como vimos ya en el arquetipo de la rueda, nos dominan, le damos poder y siempre están en la atmósfera de lo conocido. En la carta podemos verlos representados en la parte inferior. Allí se ven dos seres pequeños en relación al diablo mitad hombre mitad bestia y de espaldas a él. Ambos representan también nuestras esclavitudes, nuestra dualidad y neurosis. Resulta notorio es que están atados al brasero - altar racional que el diablo sobrevuela. Su parte animal esta encadenada y sometida a la razón.

Es numero quince. Numerológicamente uno mas 5 nos da seis. Un número cerrado que nos habla de idealismos, de equilibrio y elites, características muy acordes al reino del alter ego en este arquetipo. Hay una similitud con el arquetipo del Papa en estado estático. Ambos poseen un gran tamaño en relación a las otras dos figuras. Ambos nos hablan de la pirámide domesticada. Por un lado el papa resulta ser quien tiene la luz y es el puente con Dios: Establece los mandatos y enseña a sus fieles fans quienes lo miran de frente. Por el otro el diablo es el triunfo del mundo del ego, la sobre importancia del afuera como única atmósfera. Tiene esclavos de espaldas que de manera no consciente le sirven a él y de los cuales no se hace cargo. Tanto el papa como el diablo en esta instancia nos hablan de posicionamientos y de sistemas piramidales codependientes donde hay ídolos y súbditos, superior e inferior, juez y victima, sádico y masoquista, dominante y sumiso.

El arquetipo del diablo inaugura la línea evolutiva de los triunfos donde el ser se extrovierte al fin. Ya paso por la línea del ego donde aprendió. Ya paso por la vivencia de cada una de las pruebas en la segunda línea. En esta instancia de la tercera línea de los triunfos es en el diablo es donde más tenemos que tomar conciencia y estar atentos: Dada la adicción al poder que tiene el ego tendemos a fanatizarnos con este arquetipo. El mismo resulta ser el resultado de la línea vertical del ego, por un lado producto de la histeria del arquetipo del mago, quien en su estado inicial inseguro necesitó capturar con su vara y su tabla alquímica la atención del afuera, un publico que lo aplauda y por el otro de la obsesión del arquetipo de la justicia, la reina orden y de la civilización, el sistema y el método, que desde su visión domesticada reguló, controló y reprimió con su balanza el sentir del ser, imponiendo además con su espada patrones de belleza externa y como deber ser para encajar en la civilización. En este arquetipo es hora de tomar conciencia y dejar de dar la espalda a lo que aprendimos en la domesticación: Poner en el mundo de las sombras todo lo que no corresponde, nuestra verdad, nuestro sentir y nuestro mundo sensorial.

Ser concientes de nuestra división en la binariedad, entre lo correcto y lo incorrecto, condicionados y esclavizados a patrones de conducta, a tener para ser exitosos, felices y depender de la aprobación del afuera.

Hablar del Arquetipo del diablo también es hablar de Lucifer: Portador de la luz. ¿Cual es la luz en este arquetipo? Posee gran conciencia experimental. El diablo es un canal que transitó distintas atmósferas. De ahí viene el dicho “El diablo sabe mas por viejo que por diablo”. Su experiencia no lo hace sabio, pero si resulta ser el canal de extroversion y de conexión mas pulsivo de nuestro si mismo. Hablar de diablo es hablar de nuestro cuerpo y del mundo sensorial. En es nuestro cuerpo donde sentimos, reímos, lloramos, vibramos, experimentamos. Es el mundo de las sensaciones físicas el que resulta puente entre nuestro adentro y el afuera. Con nuestro cuerpo creamos, materializamos, caminamos. Este arquetipo viene a enseñarnos que la corporalidad y la materialización tienen un camino evolutivo dentro del camino álmico y espiritual. Todo lo que se refiere al placer también es un camino de evolución del si mismo. No solo somos un alma. En esta tierra somos cuerpo, materia.

El Diablo es pulsion sexual. Nos plantea el mundo sexual no binario (masculino y femenino) como un elemento de nuestro subconsciente. De forma primitiva lo sexual esta mas cerca de lo sensorial y emocional que de lo racional. Es inherente a nuestro animal. No es un mundo aprendido. Es importante ser concientes de no adorar lo sexual y darle poder. Racionalizar nuestro cuerpo es reprimirlo. Venimos con un bagaje de debería y exigencias por nuestra domesticacion: Lo usamos como un utilitario al cual cuidamos muchas veces saciar deseos egoicos, encajar, agradar, pertenecer de acuerdo a los cánones de belleza externos.

Superar todo este mundo confuso es vivir y entender nuestro cuerpo como elemento de extroversion, materialización y evolución, como conciencia material de lo que soy. Puedo tener logros y disfrutarlos, pero al fin y al cabo antes que nada soy un cuerpo que respira, siente, camina. Dejémonos llevar por lo que nuestro cuerpo quiere y siente, no por lo que debe. Entendámoslo como principal elemento para la alquimia y transmutación de nuestros demonios. Conectarse a través de nuestro cuerpo con el demonio del dolor nos humaniza, con el demonio del miedo nos habla de una atmósfera nueva desconocida, con el demonio de la culpa nos vuelve a poner continuos, con el demonio del ego nos encuentra con la posibilidad de ser creativos, con el demonio de la angustia nos hace liberarla, con el demonio de la tristeza nos concientiza, con el demonio tiempo nos hace trabajar en el aquí y ahora y finalmente con el demonio de la ansiedad nos dice que estamos canalizando mal la energía vital. La antesala del arquetipo de la torre ya esta casi lista en esta superación para romper en ella los limites, tomar nuevamente contacto con lo universal, y finalmente ese ego caiga.

La alegría es una manera de tomar contacto con todo ese mundo “diabólico”. Puede resultar un puente entre el mundo de este arquetipo y el nuestro. Es tan importante la “seriedad del santo” como la “alegría del diablo” en nuestra vida. Es natural que ambas convivan. No es sano y ni evolutivo la seriedad sin alegría ni la alegría sin seriedad.

Un año de diablo es “el año de la neurosis”. Es un año muy fuerte donde la clave esta en sacrificar la histeria, el querer llamar la atención, la búsqueda del aplauso y la adoración. Sacrificar la obsesión en como tienen que ser las cosas, el control en todo nuestro caminar. Ser concientes de nuestro ego vectorial, nuestras posiciones encajonadas, nuestras prisiones y condicionamientos. Salir de elites y de atmósferas conocidas. Nuestra conciencia corporal y la material nos llevan a la evolución. Desde ahí entonces materializar.

“Mientras nuestra obediencia al código moral sea automática, no somos libres. Mientras nos neguemos a enfrentarnos a nuestros propios demonios interiores, sea cual sea la forma que tomen, no seremos humanos”. Sallie Nichols

“Soy fuego talentoso, soy cuerpo material igual a la tierra, soy agua que siente y se mueve, soy aire que respiro”

“Mi cuerpo es mi hogar”

Cuerpo diablo: Nos remite en primera instancia a la confusión que este arquetipo representa: Senos, pene, garras, pies de ave. Evoca a Pan: Como deidad representaba a toda la naturaleza salvaje. Refiere también a la palabra “pandemonium” entendiéndose por la confusión destructiva de nuestro ser que el diablo puede causar en nuestro mundo y en nosotros negándolo. Cuernos dorados: El diablo es rey natural no de casta. Algunos hablan que son de fuego pertenecientes al mensajero divino. Casco: Es un elemento de guerra. El diablo trabaja siempre sobre la protección de sus pensamientos. Pueden ser usados para atmósferas bélicas. Senos: Símbolo de lo femenino. Algunos hablan que están pintados y son engañosos como forma inductora e inocente para que el diablo se meta en nuestro “paraíso” ideal domesticado, así como lo hizo con Eva que la tentó a probar el fruto “prohibido”. Pene: Símbolo de lo masculino Cinto Rojo: Él puede disociarse en lo sexual, tener relaciones sin amor. Alas de Murciélago azules: Son símbolo de libertad. Puede volar libremente en la oscuridad de nuestro sentir siendo canal de extroversión y evolución. Piernas Azules: Nos refiere al cuerpo y su caminar desde lo que este siente y quiere, no lo que debe.

Garras y pies de ave: Elementos de caza y posesión. El diablo en el alter ego no vincula sino que conquista y caza. Tiene presas que manipula y especula con ellas. Falo-Vara alquímica: En el mundo del alter ego del diablo representa un elemento masculino racional de poder que domina el mundo emocional. Como conciencia corporal nos habla de una vara alquimíca que sirve desde esta conciencia para trasmutar los demonios que oprimen con la razón el sentir natural. Esclavos: Nos son totalmente humanos. Son una especie de aberración. No son libres. Se dice que son reminiscencias de ayudantes de mago y que colaboran con él. Al estar de espaldas pareciera que no tienen conciencia de su estado. Al no haber conciencia no hay crecimiento ni evolución en ellos. Ademas representan los demonios a los que le damos poder y nos detienen. Son también la dualidad y la neurosis del ser en este triunfo del ego. Cuernos en esclavos: Se dice que son artificiales como forma de pertenecer. El casco que los luce es rojo: nos habla de un mundo racional que es protegido por dicho casco creando también atmósferas bélicas, como en el caso del diablo. Brasero: Es el altar que sobrevuela el diablo. Es totalmente racional y es donde están los lacayos atados. Evoca al mundo del Alter Ego de competencia, comparación y demostración. Doble tierra: La tierra negra de cementerio nos habla que ha habido una transmutación en lo profundo. Por encima se ve la tierra arada domesticada por el hombre lista para sembrar.





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