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El Juicio

Actualizado: 4 feb 2019

El anuncio. El Llamado. Mensajes del universo. Sincronicidad. El gran portal

Se ha abierto el portal que nos iluminó el arquetipo del sol. Nuestro héroe luego atravesar sus luchas en la línea intermedia de las pruebas se encontró con la de los triunfos y el si mismo. Allí se topó con el arquetipo del diablo y en la cumbre de su ego, esclavizado al debería ser, neurótico y divido. Supo encontrar en su cuerpo y su sensorialidad una potente herramienta evolutiva de su ser. En el arquetipo de la torre lo desconocido universal irrumpió al fin su construcción artificial de defensa y división, tirando su corona egoica, sus altitudes fálicas, anti naturales y encerradas. Seguramente en shock nuestro héroe con su neurosis cayó de cabeza a la tierra natural. Conoció en esta construcción sus limitaciones a romper en el afuera. En el arquetipo de la estrella todo se naturalizó en él y volvió a su lugar. Desnudo y solo lo universal aun lejano lo ubica en su nueva realidad. Sobre la tierra femenina (pulsion vida), aceptó esta verdad, conoció las raíces de sus detenimientos y de manera sincrónica soltó sus cargas racionales y sentimentales al río de la vida. Fluido y suelto estuvo listo para la gran prueba, su noche mas oscura: El arquetipo de la luna, atmósfera que el mismo creó al negar su si mismo. El mundo de la no verdad, repleto de fantasías, exageraciones, ocultamientos y mascaras. En un principio nuestro héroe se negó a pasar, abrumado por el terror, hasta que en un acto valiente aceptó este entorno y desde su animal atravesó su tapadera emocional encubierta de enojo y cargada de todo lo oculto que dejo fermentar. En movimiento se encontró con sus demonios secundarios y en lo profundo de ese pantano con sus demonios primarios. Aprendió a no parar y racionalizarlo todo en pos de no ser devorado por sus miedos. En su soledad se enfrento a las torres de sus anteriores compañeros domesticados y adormecidos, sin provocar, sin escuchar el que dirán… Finalmente cara a cara se topó con el eclipse cíclico lunar que tapaba el sol... su luz. Pasado el mismo se encontró en el arquetipo del sol, símbolo de lo universal concreto, con su gran verdad. Se encontró con su si mismo: Nutritivo, talentoso, brillante, potencia expansiva ecuánime. Su luz iluminó y concientizó su neurosis, la elite encerrada en la que vivía en su zona de confort. En humildad unió enantiodromicamente sus polos y divisiones encontrando en el supra sentido del sol, su complitud esférica. Supo también romper con las murallas de su elite y su confort conocido. Ahora disponible a lo nuevo, lo diverso universal cósmico interno - externo y la sincronicidad se abren a él llamándolo a una nueva conciencia y dimensión desconocida.

Hablar del arquetipo del juicio es hablar de todos los triunfos de la tercer línea del si mismo en el camino del héroe. Es el resultado de cada uno. Gracias al trabajo evolutivo y dinámico que nuestro héroe realizó paso a paso ya no hay divisiones, polos ni separaciones. Todo es uno. En este arquetipo se anuncia que el camino del héroe esta terminando, ya no hay cargas, han quedado en el arquetipo de la estrella. Estamos llegando a la libertad: Se acaba el mundo civilizado y cultural. En el anterior arquetipo del sol su luz esférica nos iluminó la verdad, el portal universal y la posibilidad de llegar a él. Esta carta es pura apertura: no solo se abrió ya el símbolo sino el universo. El portal ya esta abierto: Aquí empieza la concepción del ser universal.

El arquetipo del juicio es el numero veinte. Numerológicamente es dos. Desde lo lumínico este dos puede representar la vinculación. Esta carta evoca un canal directo entre el arriba y el abajo, una vinculación directa del adentro con el afuera. Ahora el arriba es igual al abajo. El adentro es igual al afuera.

Esta carta nos pone en contacto con el relato bíblico del juicio final, momento en donde se abren los cielos y emerge un ángel anunciando el fin de los tiempos, donde los muertos resucitan a una nueva vida. A nuestro criterio la escena no es real. Por supervivencia y para poder coexistir en plena época de la Inquisión fue que se hizo de carácter religioso. ¿Qué hubiera pasado si en ese momento se decía que el individuo no era un individuo, que era centro de un todo, que no era centro de nada y que era parte de un universo cósmico que resonaba de forma directa con su universo interior? Seguramente el destino hubiera sido la hoguera.

En la escena es como si el anterior sol se abriera y de él emerge un gran ángel. Algunos lo relacionan con el arcángel San Gabriel, aquel que anuncia y despierta el fin del mundo, otros lo relacionan con San Miguel, quien declara el juicio final que le dio el nombre a esta carta y por ultimo otros con San Rafael, quien revela a los muertos que resucitan de sus tumbas. En la carta del Juicio no se puede hablar de uno o de otro. Representa las tres instancias de estos arcángeles: Anuncio, juicio y resurrección. Las alas del ángel representan un elemento superador. Dicho ángel rodeado de nubes azules lo que nos indica que la apertura del cielo solo se produce a través de la emoción. Los rayos de este sol abierto son de color amarillo y rojo lo cual nos habla que solo podemos llegar a esa verdad abierta a través de la razón y la superación. Nuestra mente psíquica puede ir más alla de la verdad expuesta en el arquetipo del sol. El ángel posee una trompeta, símbolo del elemento aire, el único que conecta con el éter, la quinta esencia universal. Con ella este ángel no es solo que anuncia sino que pone sonido al mensaje universal y de complitud que dejo el arquetipo anterior. Podemos dormirnos a la luz del día, pero difícilmente podremos evitar escuchar un sonido estruendoso como el de esta trompeta celestial. No hay manera de no dejarlo entrar sea por el mismo sonido o por vibrato. Nos conecta de forma directa con nuestra alma. El arquetipo del Juicio es para nosotros la carta de la vibración sonora. El sonido, la palabra al ser escuchado/a puede producir acciones exorcizadoras en nosotros. A través de esta exorcización puede esoterizar. Esta apertura del cielo puede representar un mensaje o puede llegar a ser un elemento de la sincronicidad. La trompeta del ángel además posee una bandera con una cruz, símbolo de integración y unión, con cuatro segmentos iguales. Podemos relacionarlo con las cuatro potestades de la integración del ser Jungniano o las cuatro funciones de la psique que Carl Jung llamó sensación, intuición, pensamiento y sentimiento - emoción. Estas representan las cuatro formas características que un ser humano percibe y enfrenta la realidad. La salida de la tumba de donde sale el héroe tiene que ver con la sensación, la apertura de los cielos de donde sale el ángel tiene con la intuición, el hombre del lado derecho del héroe representa el pensamiento y la mujer del lado izquierdo del héroe la emoción. La trompeta con esa bandera esta anunciando que algo esta integrado. No hay protagonistas, ni superiores. Todos son fundamentos integrados. El ser tiene la posibilidad de captar la realidad de una forma total y esférica con sus cuatro funciones psíquicas disponibles ahora sin que una anule o predomine de forma notoria a otras. También esta bandera nos indica que las castas celestiales están unidas, no son piramidales como el mundo domesticado lo es.

En la imagen de la carta resultan notorias las ondulaciones de la tierra debajo del ángel. Es como que la misma tierra ha sido impregnada por los rayos y el sonido de la trompeta, como si hubiera alumbrado de su vientre a la figura central que esta emergiendo: Nuestro héroe. Cabe aclarar que por primera vez esta totalmente desnudo, despojado de sus ropajes que lo ocultaban y domesticaban y de espaldas a nosotros, por primera vez conciente y atento al mensaje o la llamada del cielo a través del ángel. Renovado y fornido esta saliendo de su tumba en disponibilidad para una nueva vida. El hombre y la mujer que también están desnudos y livianos parecieran estar en actitud de plegaria de acción de gracias recibiendo al renacido.

La tumba de donde sale el héroe es de color verde: Lo natural conocido de su ser que había sido reprimido esta siendo extrovertido, evolucionando con ello. Esta carta viene a sacar todo lo “enclosetado” para la liviandad concreta del ser. La tumba viene a ser vaciada al fin. De la misma pueden salir cosas maravillosas o no. Depende lo que hayamos ocultado en ella. Pueden haber postergaciones, dolores. Todo aquello que se guardo en el cuerpo (nuestra tierra) se extrovierte. Cabe aclarar que nadie puede abrir una tumba con enojo. El arquetipo del juicio habla más de amor que cualquier otra carta: Que me anticipe a algo, es el despertar y el despertar siempre es amor. No se trata de no reprimir (el “no” habla de negar lo reprimido) ni de descomprimir desde el enojo, sino de liberar mi verdad desde lo natural. La tumba también tiene que ver con las sensaciones que surgen de las profundidades, con tomar contacto con la materia real profunda.

En el arquetipo del juicio cuando el cielo se abre y se conecta con la tierra dejan de ser uno y otro. Son un todo. Hay una ruptura del arriba y el abajo. Cielo y tierra son la misma conciencia. El ángel abrió el cielo el muerto abrió la tierra. Hay una apertura del arriba y el abajo. Es lógico que la haya también de el adentro y el afuera. El juicio se abre a la gran verdad de “cómo es adentro es afuera”. Es un canal de apertura para darnos mas conciencia. Cuando hacemos conciencia ya no existe la atracción sino la igualación de la conciencia adentro y afuera. Lo que se atrae tiene que ver con aquello que esta reprimido en lo profundo y siempre dicha atracción reprime la intuición. Es por ello que el juicio es la carta en excelencia de la sincronicidad. Tenemos que tener cuidado con confundir sincronicidad con destino. La sincronicidad es natural y tiene que ver con la resonancia del adentro con el afuera, del arriba con el abajo. Esta en nosotros aceptarla y dejarnos llevar por sus mensajes, anunciamientos, llamados y manifestaciones extrovirtiéndolo todo. En cambio el destino es una zona de confort donde se cree que todo esta escrito y en la cual tendemos a esperar por si solo no tomando responsabilidad de nada y por ende no evolucionar.

En esta carta con sus mensajes y manifestaciones somos llamados al universo. Con ella viene lo que sembramos, lo que anuncia el universo. Puede tener que ver con robos, accidentes, enfermedades, etc. El juicio en algún lugar anuncia quienes somos en el universo. Por ejemplo si nos roban habría que plantearnos que robamos nosotros. Si tenemos un accidente, a donde estamos dormidos en nuestra vida.

El juicio resulta ser el triunfo de la línea que llamamos “El ego que decide transmuta en el héroe que sincroniza”. Nos muestra la transmutación de la carta de los enamorados, carta primaria e inicial de dicha línea. En ella El héroe queda detenido en una encrucijada entre la madre y la amante. En esta detención la verdad del sol y la apertura infinita del cielo y el universo queda tapada por la idealización representada por el ángel Cupido, quien tienta al héroe en la espera y vigilia de algo ideal e irreal y termina matando su naturaleza dinámica con su arco y flecha que apunta directamente a su corazón. Aquí el héroe en pos de dicho ideal enjuicia, selecciona y queda atrapado en decisión - indecisión entre el mundo conocido y seguro de la madre que lo retiene y limita y el mundo desconocido de la amante que le toca el corazón. Queda entonces tensionado entre lo primario y lo secundario, proyectando en las relaciones con los otros su mundo primario de papá y mamá sin evolucionar. Toda esta escena si no se transmuta queda en un letargo infantil e inmaduro. Por debajo de Los enamorados se encuentra el arquetipo de la muerte, prueba de esta línea, quien corta las cabezas de los tres personajes anteriores que quedan debajo de su guadaña, matando todo este mundo egoico, cíclico, concéntrico y dormido. Corta las idealizaciones que niegan la verdad de ser, las dudas, indecisiones, los mitos de Edipo y Electra. La muerte llega hasta los huesos. El ser queda liviano y en esencia perenne. La transmutación de todo esto deja un territorio muy fértil que transforma esa tierra negra en el indispensable estiércol para la gran alquimia del héroe. Es en el arquetipo del juicio, triunfo de esta línea como dijimos anteriormente es donde el héroe renace de sus cenizas, engrandecido y maduro en una nueva conciencia. Luego de soltar lo pesado, ponerle punto final a la domesticación, transformar y transmutarlo todo, hay un cambio de atmósfera total.

Cabe aclarar que nuestro héroe no salio totalmente de su tumba como puede verse en la escena que nos ofrece la carta. Esta saliendo. Por eso se dice que esta en disponibilidad de salida final. Como dijimos el camino esta terminando no ha acabado aun.

Lo evolutivo de este arquetipo cuando nos encontramos con él es no guardarnos mas nada. Conectar con nuestras emociones más verdaderas. De esta manera podremos evolucionar en liviandad y liberarnos. Desde esta liviandad podemos captar los mensajes que vienen desde el universo y tomarlos. Nadie puede tomar un mensaje de la sincronicidad y el universo si no esta liviano y extrovertido. Aquellos que tienen tendencia a postergar difícilmente puedan captar dichos mensajes. En general los mensajes del cielo se transmiten como una intuición, algo que de movida no tiene una explicación racional. También pueden ser percepciones de mensajes externos. El arquetipo del juicio nos impulsa abrir lo negado lo resistido, lo reprimido, ver y conocer el cielo. Con él viene lo que sembramos, lo que nos anuncia el universo. Es clave abrir mi cuerpo, mi alma, mi espíritu, abrirme al otro, a lo otro, a los otros, a todo lo que vive en el universo.

El arquetipo del juicio tiene todos los elementos para superarnos y completarnos. Habilita al héroe a ello en la ultima carta de este camino del héroe, El Mundo, en donde al héroe solo le hace falta bailar ya incluido en el caos de la vida siendo un ser universal pleno.

Un año de Juicio es para estar limpiando todo nuestro ser estando siempre atento. Si no soy yo quien me limpia y vacía es el universo quien se encarga de ello. Es clave escuchar las señales, dejarse llevar por donde la vida nos quiere trasladar de manera sincrónica. Es verdad que la sincronicidad ocurre a todo momento. En este año en particular es donde mas tengo que estar atenta a ella. No resistir lo que se presente en mi vida diciéndole si a todo, ni tapando o poniendo en tumba nada. Recordemos que estamos en disponibilidad de salida y apertura con este arquetipo no estamos fuera ya de dicha tumba. Atentos a esto.

“Quien tiene una vocación, oye la voz del hombre interior; es llamado” Carl Jung

“El alma cuando conecta con la tierra y con el cielo en espíritu se convierte, deja de ser individual para ser el otro y al ser el otro este canal soy todo… Cuando el alma se convierte en el otro soy espíritu, tierra y cielo, profundo y lejos. En todas partes hay conciencia. Si soy despierto, estoy, soy en todas partes”


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