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El miedo y el ego

Podría haber comenzado estos temas hablando de una clasificación de miedos, pero en este momento evolutivo del hombre, y después de tantos libros sobre los miedos sería importante sacarle la exageración que le pone el ego. Generalmente ves al ego como algo malo y también al miedo; pero son dos referentes del ser que están destinados a ser resignificados y pueden ser el punto inicial de un crecimiento espiritual.

El ego es energía mal canalizada del miedo. El miedo es energía inicial de la atmósfera abundante, desconocida de la posibilidad. El miedo es la energía emocional primera, que debes hacer fluir en la fertilidad de lo nuevo. El miedo es el stop, es la pausa, para poder mirar el camino continuado de las posibilidades observadas.

El miedo es la fuerza motivadora. El miedo es el que cambia la conciencia de zona de confort a dinamismo. El miedo es la intuición de la capacidad. El miedo no es la negación, es el intento. El miedo es el sentir continuo del delirante (el que camina por otro surco).

El miedo es la emoción primera que materializa al amor. Cuando comienzas a dar pequeños pasos durante el miedo, se comienzan a revelar los próximos momentos de la configuración de tu vida. El miedo atrae, el ego atrae. Son dos elementos que no hay que ponerlos como excusas. Tienen que ser usados para la motivación.

Un solo miedo es real, el miedo a la muerte. Muerte es transformarse, entonces el único miedo que tiene el ser, es a transformar su vida, y no se da cuenta que en realidad todo se transforma constantemente.

Cuando el miedo es interpretado como un límite, el ser comienza a poner condiciones, expectativas y obligaciones. Esa atmósfera no es de amor, esa atmósfera es de protección. ¿Qué protege? ¿El dolor? Cuando usas el miedo como excusa para quedarte en un ser limitado, te mientes.

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