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El punto de vista


La salida de la selva y la creación de la vida en sociedad se lleva a cabo para que al hombre el mundo sea un lugar más predecible y controlable. En una zona de confort.

En la búsqueda de generar un orden establecido dentro de estas sociedades llegó la creación de categorías mentales como las verdades y las reglas, con las que se buscó generar un orden, una previsibilidad, donde todo lo que se encontraba en su interior pudiera ser categorizado, conocido. Aunque lo que no entendió el hombre es que categorizar es una acción que se lleva a cabo mediante la razón, la razón es la mayor herramienta de la mente, que juzga, que categoriza, y este juicio no implica comprensión de la realidad. Todo lo contrario, el juicio indica falta de comprensión.

Toda esta teorización extrema hizo crear en el hombre una fantasía de que el mundo es un lugar donde todo se podía tener bajo control mediante el uso de la mente, de la razón, o sea la inteligencia racional. Esta interpretación errónea de que la razón es lo más importante, nos hizo dejar de lado capacidades innatas y quizás las que más nos diferencian como humanos: la percepción y la intuición, que son las que nos hacen conocer la realidad tal cual es, y no mediante el tamiz de la mente y el Ego.

Así que lentamente hemos ido olvidándonos y dándole menos importancia a lo que nos distingue, a nuestro ser, o sea de nuestra propia alma. El resultado de todo esto terminó afectando nuestra salud, felicidad y prosperidad como raza.

Para recuperar nuestra alma tenemos que recuperar su capacidad más notable, la capacidad de percepción e intuición. Ellas son las que verdaderamente nos hacen humanos, porque son las que están involucradas al proceso de conocimiento mediante la experiencia del proceso creativo, y son las que generan la capacidad de adaptación a lo nuevo y respuesta inteligente, las que nos permiten la evolución. Estas características son opuestas a lo que llamamos pensamiento, y tienen más relación con los sentidos de nuestro cuerpo.

Todo esto no significa que haya que despreciar las capacidades de la mente. Sino tomar conciencia que nuestro conocimiento consciente (una mayor experiencia del mundo) fortalece la mente. Una mente fuerte es una mente que se atreve a actuar y para aumentar su confianza y para hacerla más efectiva hay que fortalecerla agregándole la comprensión de la realidad que nos dan los sentidos, que nos da nuestro ser.

¿Cómo se fortalece la mente? controlando tus pensamientos. ¿Cómo se fortalece la percepción? Exponiéndose a nuevas experiencias, exponiéndonos a lo desconocido.

Mientras más ricas y complejas sean las experiencias más crecerá nuestro conocimiento inconsciente e intuitivo sobre una amplia variedad de situaciones y experiencias. Y siendo consciente y observándolas atentamente también lograremos prestar atención a los sentimientos como respuesta a las situaciones con las que nos encontremos.

Una mayor comprensión también permite darse cuenta que la mente no es la realidad, sino una interpretación de ella, una herramienta para interpretarla. Cuando uno se concentra demasiado en el diálogo dentro de su cabeza, no ve lo que sucede con otras personas en el mundo que lo rodea, o sea no puede ver la realidad. Un pleno entendimiento de que la mente es una herramienta y no nuestro ser, nos va a permitir darnos cuenta que lo que ésta genera no necesariamente tenga que tomar el control sobre nuestro eje.

Como bien plantea el budismo hay que tomar los pensamientos y soltarlos, no dejarlos que tomen el control. Tomarlos como un punto de vista fijo sobre una realidad a la que se puede acceder desde una gran cantidad de puntos de vista, todos diferentes, de acuerdo a los elementos que se utilicen para acceder a ella. Para poder llevar a cabo esto hay que tener claro que la realidad es la que existe en nuestro exterior en el mundo exterior y mantenernos tranquilos y serenos para relacionarnos con él. La meditación entrena la mente y le da serenidad, sacándola de su desenfreno normal y le permite acceder a la calma interna de tu cuerpo. Esta calma permite conocer al mundo como realmente es, y no como lo interpretamos. Como bien dice un antiguo proverbio Zen “Si comprendes las cosas son como son, sino comprendes, las cosas son como son”. El mundo está ahí adelante de nuestros ojos, y la realidad va a ser una, tengamos la capacidad de comprenderla o no. Y la realidad sólo se puede comprender mediante la experiencia y mediante el uso de nuestra percepción e intuición.

Sebastián Robles

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