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Abundancia - Encuentro # 2 - Limpieza de la miseria

Actualizado: 28 sept 2021

El traumatismo de la miseria, también llamado el traumatismo de la pobreza, lamentablemente muchas veces (no siempre) es algo que no hemos vivido nosotros; sino que es algo que ha vivido otra generación de nuestro linaje. Pero el hecho de que haya sido vivido, ya sea por el linaje o por nosotros, quedan plasmadas en nuestra psiquis la miseria y la pobreza. Casi siempre esta prueba, esta cicatrización; en lugar de verla como algo que nos resignifica y nos resimboliza, la vemos como algo que nos humilla y nos avergüenza. Primero tenemos que darnos cuenta si es algo que pertenece a nuestra vida o es algo que traemos en el linaje. Esto es fundamental. Después es importante que aparezca algo contundente, y sanarlo; porque si no nos vamos a convertir en compensadores de la traumatología de la miseria y de la pobreza. Siempre vamos a estar luchando contra ellas y siempre vamos a estar relacionados con ellas. La mayor sanación, el mayor encuentro de resignificación y de resimbolización, es aceptar que es algo que ya pasó, y no tengo que desear ni sentir ni intencionar con ese estado traumático. Si mis deseos, mis emociones y mis intenciones se basan en compensar ese estado, jamás voy a conectar con la abundancia, y esto lo podemos ver plasmado en nuestra realidad, en nuestro presente. Lamentablemente trabajamos para alimentarnos, trabajamos para pagar las cuentas, trabajamos para no caer de vuelta en la pobreza y en la miseria. Nos convertimos en adictos compensadores del trauma de pobreza y miseria y no nos damos cuenta que existen otras formas para realizarnos como seres. Detectar este traumatismo es el principio de aceptación que requerimos para comenzar a trabajar la abundancia. Aceptemos. Puede ser que lo hayamos recibido con dolor, con miedo o con culpa, y ese es el mayor conflicto. Muchas veces el dolor que ha causado la humillación que se ha sentido en la pobreza y en la miseria, es el sentimiento, es la emoción que tenemos que trabajar. Tenemos que llevar a sanar ese dolor. Aceptarlo es parte de la sanación. Con el miedo es diferente, porque en el fondo es un miedo transmitido por el linaje. Miedo a que mis hijos no puedan realizarse, miedo a que mis hijos sean pobres, miedo a que mis hijos no sean suficientemente inteligentes, miedo a que mis hijos no sean amados, miedo a que mis hijos no sean exitosos, miedo a que mis hijos no puedan llevar adelante la humanidad, porque tengo la responsabilidad y el compromiso como padre que los trajo al mundo. Yo los traje y tengo miedo de que no puedan ser felices, sanos, abundantes, libres. El trauma del miedo se transfiere. Luego está el conflicto de la culpa, la culpa que voy a tener si soy abundante, la culpa que voy a tener frente a ese trauma de pobreza y miseria si soy abundante, y ahí es donde la culpa se convierte en una anulación y no quiero conectar con lo abundante para no ser diferente. ¡Cuidado: dolor, miedo y culpa son dominios que a veces son inconscientes, y es muy importante trabajar la emoción que tenemos en un trauma! El dolor va a tener que ser sanado con el tiempo. El miedo va a tener que ser con miedo, vamos a tener que hacerlo con miedo. Y la culpa, vamos a tener que aprender con la conciencia y dejar de compararnos con el pasado, con el atrás. Así vamos a empezar a darnos cuenta que ir a lo nuevo, el algo más, es lo que nos va a permitir abrirnos. Es lo que nos va a permitir concientizarnos de que no somos pasado, ni futuro; somos el despertar presente. Por eso, el traumatismo de la miserabilidad y la pobreza no es nada más ni nada menos que a lo que estamos atados, que no nos permite ser posibles en la abundancia, que no nos permite vaciarnos para que nos inspiren, que no nos permite ser creativos para llegar a lo nuevo, que no nos permite ser alquímicos para realizar algo con nuestros talentos y recursos, que no nos permite ser diversos, colectivos; salir de las individualidades. Trauma de miseria y pobreza, presente en todos. Hay que liberarlo. Reconozcámoslo, aceptémoslo; ahí comienza la abundancia.


La gratitud y la generosidad son características naturales de una conciencia plena. Deepak Chopra


El ejercicio de la gratitud

Cuando me reconozco como tierra, como materia, acepto la abundancia y doy porque ya recibo, porque soy tierra, naturaleza. Aceptar la abundancia es decir que soy creativo, alquímico. Aceptar la abundancia es aceptar que soy cuerpo. Recibo, lo que la vida me ofrece. Recibir no es aquello que nos dan. Recibir, es entender las infinitas posibilidades que tiene el dar. Cuando encuentro la diversidad del dar le digo gracias al universo, gracias a la vida. Dar porque ya he recibido rompe toda estructura del trueque. Rompe todo cuestionamiento que tiene el mercado por eso, dar porque ya recibí. Y gracias, vida. Disfruto, disfruto de todo lo que hago. Porque siempre el ser humano hace lo que ama. La pregunta es…¿qué es hacer lo que amo? Los chamanes toltecas dirían: “es ser natural”. Porque las capacidades, potestades, talentos son estados naturales del ser. Por eso no solo tengo que hacer lo que amo, sino disfrutar lo que hago. Amo. Siempre amo. Mientras mi corazón lata, el amor siempre está presente. Doy amor. Porque ya he recibido amor. Gracias. Decir gracias en cada latido. Sería emocionalmente una verdad. Y al decir gracias expreso. Y expresar significa exteriorizar lo que presiona. Por esa la presión que venga de lo creativo, alquímico, del talento, de la potestad, de la posibilidad. La presión no debe nacer en el esfuerzo. Por eso, expresa lo que sientes, siempre, continuamente. Eso te va a dar vacío. Y el vacío es ecuánime. Y eso es meditar. Meditar es aceptar la abundancia, recibir lo que la vida te ofrece. Disfrutar de lo que haces, recibir y dar amor y expresar lo que sentís. Por eso te invito a que respires, respires. Cada vez más profundo. Te calmes. Y di gracias. La calma y la relación evitan la enfermedad y te hacen disfrutar de la vida. La calma y la relación es el contacto con la curiosidad. Con la creatividad, con lo real. Suelta el pesimismo y el optimismo y conviértete en un hombre, en un humano, en una mujer en un ser vivo, real. Muchas cualidades de calma y relación que te llevan a la paz. Muchas cualidades de calma y relación que te llevan a la humildad del aprendizaje. Sé un niño aprendiendo siempre. Como dice este ejercicio, la gratitud es el poder que tiene el ser de trabajar en el tiempo presente e iluminar su atracción en el aquí y ahora. Recuerda: agradece sin preposición y si quieres usar una preposición ten en cuenta que la gratitud y el decir “gracias” es una posición universal. Decir “gracias”, encontrar las gratitudes es el hecho más humilde y lumínico que tiene el sí mismo. Hay muchos seres que quieren usar la gratitud para atraer determinadas cosas y el conflicto y el error de esa gratitud es que cuando la hacen verdadera no pueden explicar dicha técnica sin decir una preposición. Gracias. Sólo cabe después de la palabra, símbolos de exclamación. No cometas el error después de la palabra gracias, poner ni otro símbolo ni otra palabra ni siquiera un emoticón. No existe estado de gratitud si no hay una práctica de compasión, sincronicidad, ecuanimidad y ruptura de vectorialidad Las gracias de mi vida, se respiran en el aire de las hojas que mueve el viento que impulsa al agua. Las gracias a mi vida las veo en los ojos de aquellos que caminan los senderos desconocidos, a veces temerarios, a veces animados. Las gracias a mi vida se encuentran en las manos que escriben y crean, que abrazan, acarician; mis manos que de vez en cuando no sueltan. Las gracias a los espacios donde mi mente fluye aprenden y desaprenden en la naturaleza de las cosas en la simpleza del respirar. A veces perdidas las gracias quedan entre sensaciones con límites y tiempos. No llegan a ver las caras, no reconocen lo hecho, no conectan con lo otro ni se acuerdan de lo vivo. A mis pies les agradezco que caminaron varias vidas a veces más concretas y otras infinitas y que han bailado en cada melodía con distintas energías, el baile colectivo, el baile del amor, el baile que sólo sonríe aún a quien no lo mira. Las gracias son al todo, en esto del vivir.


De manera natural, la vida se orienta en dirección a la felicidad. Constantemente tenemos que preguntarnos si lo que hacemos nos brindará dicha, a nosotros y a quienes nos rodean. Deepak Chopra

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