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Hacer lo que amamos


Hay una gran diferencia entre amar lo que se hace y hacer lo que amamos. En amar lo que se hace entra en juego la filosofía de la aceptación, y casi siempre este tipo de atmósfera es trabajar en el tiempo presente para no ver la acción como un pesar.

Hacer lo que amamos requiere de trabajar en el amor. El amor es un llamado de comunicación universal, por eso cuando las personas hablan de vocación en el chamanismo se habla de amor, y la acción de vocación es hacer lo que amo.

Si comenzamos a entrar en la filosofía de la vocación, ésta sería un camino hacia el sí mismo, o una pulsión desde el sí mismo.

Filosofía significa “amantes de la sabiduría”. El hombre siempre está interesado por el saber. El conflicto del saber es la acortada visión que solemos tener cuando todo lo pasamos por una mirada domesticada.

Uno de los grandes temas de la filosofía es la vocación. La vocación le da sentido a la vida para soltar los obstáculos en ella.

Vocación viene de la palabra “vocatio” y significa “a lo que fue llamado en la divinidad humana”. En la vocación y en hacer lo que amas, el hombre debe abrir su auto-mirada y expandirse en 4 relaciones fundamentales.

Primero, ser consciente de la aceptación (dentro de la vocación y del hacer lo que amas está “amar lo que haces”).

En segundo lugar trabajar la compasión (no existen vocaciones individuales).

La tercera relación es con el cosmos (el fundamento con el cosmos le da una naturalización a la vocación).

El cuarto fundamento: la vocación y el hacer lo que amas, es atemporal y requiere de trascendencia.

Vocatio para algunas escuelas significa acción de llamar. Toda acción de llamar o de ser llamado por el universo o dios, requiere del encuentro de dos libertades.

La absoluta libertad de dios o del universo que llama y el libre albedrío del individuo al despertarse en ese llamado tienen que sincronizarse. Es sumamente importante que en la vocación y en el hacer lo que amas encuentres plenitud y complitud. Estos dos atributos no tienen que ser buscados, tienen que ser sentidos en el momento del llamado. La vocación no condiciona a la conciencia, la vocación no divide al intuitivo en introvertido y extrovertido. Es la expresión de la vida. Es amor colectivo. No se plantea la satisfacción. No se pregunta por el querer y el deber.

La atmósfera de la vocación está dada por una labor continua, un dinamismo íntegro, una responsabilidad indeclinable. La vocación es lo que haces de niño y de adulto. Potestad para el sacrificio y la transmutación. Fuerza para el aprendizaje, apertura visual. Para tener en cuenta los requerimientos o elementos alquímicos hay tener una vida espiritual.

Vocación: acción de la vida espiritual, acción de la vida desde adentro.

Por último: un ser en vocación arroja todos los ruidos al alma, por eso la última pregunta del escéptico tiene como respuesta el silencio, y ese silencio es la preparación del meditador para llegar a escuchar el vocatio.

Vocación es el diálogo y la acción entre el universo y el hombre.

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