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La Fuerza

Actualizado: 5 ago 2018


El héroe, gracias a la luz y experiencia del Ermitaño pudo cambiar su mirada al debería ser. Se enfrentó con el karma que produjo enjuiciar, detener, manipular y proteger su sentir, su mundo emocional, su pulsión vida frente a un exterior diverso e incierto. Cara a cara tuvo al demonio-diablo que lo domina, aquel con el que fue herido. En el arquetipo de la rueda pudo observar su detenimiento mental, su adicción a racionalizar su sentir, a abusar del mundo del aire dando vueltas en el mismo lugar, evitando evolucionar. El héroe ahora esta preparado: Todas esas energías que antes eran tomadas para adaptarse al mundo exterior, la competitividad y la supervivencia tienen la posibilidad de expandirse ahora a lo infinito universal y al instinto animal que hay en él.

La fuerza representa el arquetipo de la integración. Resulta ser el más fuerte y no es casual que en el camino del héroe Jungniano se encuentre en el centro. Es ella la que resulta mediadora entre el ego del héroe y los más primitivos poderes de su psique. Con su aporte el héroe se da cuenta de la importancia de naturaleza instintiva animal y aprende a sacrificar los poderes del ego a otro tipo de fuerza: La de su alma. La naturaleza humana del héroe mediante la intervención de la Fuerza es capaz de hacerle frente a su naturaleza animal.

Es numero once. Por un lado es un diez y un uno: En ella esta el aprendizaje, la liberación y la potencia en luz de los diez arquetipos anteriores. El uno es un nuevo inicio integrador de todo lo anterior que lo lleva a su esencia e impulsa desde ahí. En La Fuerza hay una maestría de toda la experiencia anterior. Por el otro lado ese once si se suman los dos uno resulta ser un dos. Nos habla de conexión, contacto, paridad y unión. Unión con nuestra alma, nuestra esencia, nuestro instinto.

La fuerza mas que domesticar nuestro animal nos ayuda a reconectarnos con él. Desde nuestro ego le tenemos miedo. Es nuestra primera llama. Antropológicamente lo hemos olvidado.

Para conocerlo tiene que haber un entrenamiento que me conduzca a el. Aprender de el. La aceptación de nuestra naturaleza salvaje no solamente la pone a la par de nuestra sino que la integra y la transforma. Cuanto más tomemos conciencia de ella menos la rechazaremos. La fuerza no esta asustada. El poder esta en sus manos desnudas las cuales hacen contacto físico y directo con el león, desde un lugar muy humano y amoroso. Acaricia las fauces de nuestro animal, se conecta, se nutre de sus profundidades y escucha qué es lo que necesita. Tanto a la fuerza como a el león se los ve en armonía. El animal se apoya en ella quien esta a espaldas de él. Mas que parecer dominarlo esta compartiendo su esencia.

La fuerza resulta ser la prueba del arquetipo primario El Emperador, donde el héroe desde lo experimentado interiormente aprendió a dar un primer paso concreto al diverso exterior masculino desde su sentir. Su mundo racional masculino puso orden, le dio estructura, palabra creadora y acción al mundo emocional interno haciendo posible ese primer paso en el afuera. Su prueba es justamente el arquetipo de la fuerza. Además de tener habilidad de responder y ejecutar nos es clave aceptar nuestro animal, dejar de tenerle miedo y ponerlo a la par nuestra. Al integrar nuestro león interno y llevarlo en nuestras venas nos cambia la forma de ver la sombra. Más que un obstáculo resulta ser una prueba. Y es por ello que el triunfo de la línea masculina debajo de La Fuerza esta el arquetipo de La Luna. Unidos e integrados con nuestro animal, nuestra esencia estamos listos para atravesar dolores, enojos, ocultamientos, estancamientos, miedos, el que dirán y mascaras que esconden la verdad. Desde esta unión lumínica y desde nuestra alma podemos ver la luz del sol detrás del eclipse lunar y su paisaje sombrío. Desde el poder de la acción generadora resolutiva y el contacto con nuestro instinto animal nada puede detenermos.

La fuerza viene a mostrar la conexión de lo separado. En ella alma, espíritu y cuerpo; infinito y posibilidad; masculino y femenino se unen. Rompe el concepto binario de la domesticación. Es lo mas puro en nosotros: Es el alma, el si mismo puro donde la pulsión es complitud, es amor. No hay posicionamientos o rótulos. Nada esta dividido. Desde este arquetipo puedo espejearme en mi prójimo desde lo más puro. Es el único arquetipo que no se puede invadir. Es intransferible. La fuerza es libre y completa.

Para aquellos seres que están tomados por la testosterona, hormona que se relaciona con el mundo masculino, representa el tomar contacto con su Anima (alma): el eterno femenino, puente entre el yo y el si mismo. Es tomar contacto con su tierra, con la feminidad de Eva, la primera etapa de desarrollo del Ánima según Carl Jung. Es conectar con su mundo interno emocional, su sentir, su capacidad gestadora y creadora, con lo receptivo y lo intuitivo. Los seres “testosterónicos” tienden a pulsar racionalmente y de manera automática hacia fuera. La domesticación les enseñó que no debían expresar su sentir, conectar con el miedo, la culpa, el dolor, que no debían sufrir ni llorar.

Lo importante es el hacer, el control y la estrategia mental en el mundo masculino. La fuerza desde el Ánima los completa.

Para ellos es un arquetipo de amor que los impulsa a vaciar todo su mundo interno emocional que a veces inunda sus profundidades. El amor es naturalmente vacuo. Los invita a vivir desde esa vacuidad sacar del medio la tendencia a llenar y tapar su interior.

Para aquellos seres que están tomados por los estrógenos, hormonas que se relacionan con el mundo femenino, representa el tomar contacto con su Animus (Espíritu): el eterno masculino, puente entre el yo y el inconsciente consciente colectivo, donde el ser comparte su expansividad. Es tomar contacto con la presencia y el poder físico de Hércules, la primera etapa de desarrollo del Animus según Carl Jung. Es reconocer su cuerpo como potencia en el hacer, es extrovertir su sentir y hacer su camino desde ahí. Es que el mundo racional mental sea la herramienta para que lo interno emocional fluya en lo externo. Los “estrogénicos” tienen la tendencia a pulsar desde su emoción y a considerarse débiles frente al mundo externo masculino diverso. Se dejan tomar por su sentir de manera y muchas veces se detienen. En general temen a lo diverso externo. Se juzgan, desconfían de su capacidad de acción, taponan con su mente su sentir. La Fuerza los viene a completar impulsándolos a expandir la intuición de manera extrovertida. No es ponerse vectoriales y fálicos queriendo obtener logros profesionales o monetarios. Es aprender que solamente se completan expandiéndose en el exterior de manera esférica, hacia todos lados. Es desde donde van a esa extroversión, (su sentir, su mundo interno), y no un hacia donde, (donde seguramente hay una necesidad de demostrarse no débil).

La Fuerza es el arquetipo que conectamos en luz cada vez que tiramos las cartas: Somos seres ecuánimes que mas allá que tener una charla de tarot vamos a tener contacto y conexión desde el alma con el mundo arquetípico. Un alma que humildemente se conecta con otra de manera par.

Un año de fuerza de seguro el ser viene de un año anterior cargado de racionalización y análisis en las distintas áreas de su vida. Se mueve de manera distinta en cada área. Tiene que aprender a moverse como una sola alma. Es clave aceptar todo lo que le va ocurriendo en el año, aceptar su pensar, su sentir, su cuerpo, aceptarse en general. Debe unir, integrar y completar todo. Escuchar su alma e ir desde ahí. Reconocerse como potencia en el hacer. Aprender de su animal y ponerlo a su par. Todo aquello que no acepta, integra o une el universo se lo pone como prueba para aprenderlo. Es un año donde hay una canalización con dicho universo de manera continua.

“Lo que niegas te somete: Lo que aceptas te transforma” Carl Jung

“Con las alas del alma desplegadas al viento, desentraño la esencia de mi propia existencia sin desfallecimiento… Y me digo que puedo como en una constante” Eladia Blázquez

Pose: La Fuerza está en dirección a lo desconocido. Su mirada es tranquila y confiada. Su cabeza en pose descansada nos habla de su humildad. Desde el alma hace conexión con lo profundo del animal que descansa delante de ella. No pretende enfrentarlo ni ser la protagonista, sino resonar en comunión con él.

Sombrero: Como en el Arquetipo del mago representa el infinito, la energía universal. Mientras que El Mago utiliza esa conexión para mostrarse y llamar la atención en el afuera, la Fuerza desde lo universal une todos los elementos, el tiempo y la totalidad de la antropología humana. Representa la infinidad de posibilidades en lo universal. El símbolo del infinito es además una integración de polaridades: la incertidumbre del color blanco (la diversidad de todos los colores) con el perceptio de color azul. En él hay un darse cuenta y una lectura de lo emocional. Tiene la capacidad de sentir. Por otro lado hay una corona sobre el símbolo del infinito. No nos habla del mundo del ego al estar sobre dicho símbolo, sino más bien del poder universal.

Corset en el pecho: Representa heridas que se cierran. En esa unión también hay contención. Posee como cinco cruces que pueden representar el paso a seguir en lo desconocido desde la unión y conexión que representa cada cruz.

Capa Roja: Jerarquía racional que nos habla de toda su experiencia.

Vestimenta azul: le toca la carne. Pulsa desde su emoción interna. Contacta al animal desde ahí.

Pie derecho: Esta dispuesta a avanzar hacia lo desconocido. Es dinámica

Manos y brazos: Tocan las fauces del león, toman contacto. Hay ausencia de miedo. La energia dorada solar del león pareciera se pasa a sus brazos, convirtiéndose en parte de ella misma.

León: Animal salvaje símbolo de autorrealización: Es fiel a su pura e incorruptible naturaleza instintiva. Su melena y barba representa el poder energizante de la psique, su sol central, el si mismo. A los leones también se los asocia con la sabiduría. En actitud confiada pareciera que descansa en las piernas de la Fuerza. Quizás al estar ubicado nuestro chacra raíz justo ahí nos habla que desde nuestra parte mas animal es donde empatizamos con el león.



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