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Actualizado: 20 jun 2020

EL ECLIPSE: Camino hacia la verdad y claridad. Ocultamientos. Exageraciones. Traiciones. Reflejo: La no verdad. Adicciones

Nuestro héroe luego de ser eyectado de su protegida zona conocida en lo alto de la torre queda al fin desposeído de su ego domesticado. Este estado que puede resultar al principio shockeante lo habilita a conectarse con lo natural universal. A través del arquetipo de la estrella y con su ego disminuido contempla el universo y acepta su nueva realidad conectando con las estrellas, quienes lo ubican en este nuevo tiempo. La humildad de la mujer desnuda arrodillada sobre la femenina tierra viene a poner las cosas en su lugar: Todo se naturaliza en él. Su masculino y femenino son uno en esta inclusión de lo natural en su camino. Puede profundizar ahora en las raíces que detuvieron su sentir. Como consecuencia de todo esto puede sincronizar con el fluir del río de la vida sin esfuerzo ni intención mental y así soltar y liberar sus cargas racionalizadas y detenidas repletas de sentimientos, pendientes, vocaciones frustradas, angustias, etc. Liviano y fluido ahora esta listo para atravesar la fase mas negra de su viaje. Para nuestro héroe este es el momento de la verdad, un tiempo inicialmente de terror y miedo, el cual puede llegar a negar por no querer embarrarse. De ser así la vida una y otra vez pondrá esta gran prueba en su camino hasta que se haga cargo y traspase todo este mundo reprimido, oculto y negado de su sentir, generado en el arquetipo de la justicia, el cual desde su balanza controló su pulsión vida, dividiendo al ser entre quien realmente es y quien debe ser. Todo aquello que no corresponda al sistema y al método la justicia se encargó de reprimir en un mundo de leyes generalizadas. A partir de ahí nuestro héroe en sus luchas internas pudo reconocer lo detenido, poner a la par su animal interno, entrar en lo mas profundo de su ser para encontrar su verdad interior y dar muerte a su cabeza cíclica repleta de idealizaciones. Ahora solo, desnudo y fuera de la civilización se encuentra ante su gran prueba: El traspasar de manera concreta todo aquello puramente emocional que fue ocultado y estancado. De nada sirve su ego racional, masculino y arrogante para pasar “la negra noche de su alma”. Solo con su visión intuitiva interior puede descubrir la iluminación en lo más profundo. En un acto de valentía y desde su animal emocional, natural y humilde nuestro héroe es capaz de superar dicha prueba en pos de su autorrealización y llegar así a su verdad en su forma más plena y esférica.

En la antigüedad a la luna se la llamaba “la madre de la noche”. Se la veía como símbolo de lo femenino. A lo largo del tiempo se descubrió era un satélite de la tierra, el cual movía las aguas de nuestra tierra de manera cíclica. En 1969 la llegada del hombre a la luna desmitificó su misterio: La luna es una gran roca sin vida que no posee luz propia sino que refleja la luz del sol. Desde nuestro punto de vista no es un arquetipo que represente lo femenino: La pulsion vida. Esta carta más que mostrarnos una luna brillante en lo alto nos muestra el momento en que la misma eclipsa al sol, símbolo universal masculino de brillo, talento y verdad y todo lo que trae aparejado con ello.

Es la carta de la sombra: Lo que se recrea en la escena más bien representa una atmósfera producto de la no verdad: Nada es lo que parece. Nos evoca al arquetipo de los enamorados. En ambos casos se puede apreciar elementos e interpretaciones que tapan el sol, nuestra fuente universal de vida. Desde esta mirada vemos a la luna como un arquetipo de represión, ocultamiento de la verdad y luz vital.

El carácter cíclico de la luna nos puede indicar que representa situaciones generadas por nosotros que se repiten una y otra vez provocándonos dolor. En la carta podemos ver como la tierra, símbolo real de lo femenino llora. Sus lagrimas se dirigen hacia su par masculino el sol el cual esta detrás de la luna. Esto puede representar dolor físico y somatizaciones, producto de todo lo estancado y negado en esta atmósfera. Estas somatizaciones pueden exponernos a peligros internos y externos que puede no verse a simple vista: Enfermedades, robos, accidentes. También puede indicar depresión o estados ciclotímicos. Al ser una atmósfera de ocultamientos también se la relaciona con traiciones de toda índole, donde nada es lo parece.

Bajo el embrujo del arquetipo de la luna el ser esta totalmente tapado y anulado. Quizás a simple vista no lo parezca. El brillo de la luna puede ser hipnótico y seductor. Pero recordemos que es un satélite sin vida propia que además esta eclipsando la luz del sol. Desde ahí podemos decir que la luna es vampira. En excusas, exageraciones, enojos, justificaciones, proyecciones y negaciones somos capaces de succionar nuestra propia energía vital y brillante. Esta carta es un no a nuestro fuego, a nuestro sol. Evocando a las casas astrológicas que representan el fuego nos preguntamos: ¿Cómo seria nuestra vida diciéndole no a Aries, Leo y Sagitario?: No acepto quien realmente soy, no me expando, soy estático, no me considero creativo, no tengo nada que aprender… Nuestro si mismo así estaría anulado, sobreviviendo de manera infeliz, en posición arrogante…

Cabe aclarar que su número dieciocho numerológicamente nos da nueve. Evocando al arquetipo del Ermitaño nos habla el ser humildes ante esta carta. Recordemos que la tierra llora quizás producto de la arrogancia donde me en algún lugar nos creímos de manera idealizada ser la verdad, ser un sol. Es vital desaprender lo aprendido, aprendiendo todo el tiempo en lo nuevo. La estancada escena del arquetipo de la luna es desde esta mirada la ignorancia del brillo y el poco valor del si mismo. Asi como el héroe en esta atmósfera lunar estamos solos y desnudos en este camino casi obligado en pos de llegar a la verdad.

Ahora: ¿Que pasaría si entendemos que ningún eclipse dura para siempre, que detrás de toda esta escena de no verdad esta el sol? ¿Estaríamos dispuestos a pasarla?

Veamos las capas que se ven en el arquetipo de la luna y que debemos aceptar y atravesar para llegar a nuestra verdad:

* EL PANTANO: Agua estancada que nos remite a un mundo emocional sombrío pasado y atascado: Dolor no expresado, tristeza, angustia, depresión, ansiedad, postergaciones emocionales. Las líneas rectas que bordean dicho pantano nos remite a que todo esto es una construcción del hombre cuando niega fluir en lo emocional: Emociones que se dejaron estar quietas. Por consecuencia al no ser expresadas por miedo de sentirnos vulnerables en el dolor fermentaron en este ambiente delimitado, transformándose en una gran inundación pantanosa, llena de peligros. Como en el arquetipo de la rueda nuestro mundo emocional se detiene con una gran diferencia: En la rueda algo en lo externo nos deja detenidos y poseídos por nuestros demonios primarios que transforman nuestras emociones en sentimientos racionales. Aquí en la luna es el ser que se queda quieto repitiendo, exagerando su historia emocional ante el paso del tiempo y no permitiéndolas fluir. Este pantano emocional estancado se transforma en veneno emocional, un mundo de enojos y rencores, fruto del dolor no expresado. Vemos a una langosta dentro del pantano, un crustáceo con su caparazón protectora externa. Se dice que esta enojado ya que esta en agua dulce fuera de su hábitat natural, el mar. Probablemente muera si sigue ahí. Muchas veces este enojo termina transformándose en una postura que justifica el vivir en todo este mundo emocional sombrío. Es vital conectarse con la valentía y atravesar esta tapadera emocional. El arquetipo de la luna es una carta profunda y en ella lo profundo esta quieto. Meterse en este pantano implica hundirse y conectarse con todo este mundo postergado. Puede ser que nos resulte dificultoso caminar y avanzar, que sea todo confuso, que tengamos la sensación de estar rodeados de peligros inciertos que yacen dentro de este pantano. Es clave aceptar y entregarse a él y al hundimiento que produce para poder hacernos cargo de todo este mundo postergado, enmascarado de enojos y rencores. En el dinamismo van a aparecer en escena nuestros demonios secundarios. Ellos no son estáticos, afloran en nuestro accionar. Puede ser que nos dejen cuestionándonos todo ocultando nuestro si mismo. Saber usarlos como herramientas alquímicas es lo único que nos permite salir de este lodazal: El demonio de la ansiedad puede ser un canal para liberar en lo externo nuestra energía vital, el demonio tiempo nos concientiza en un aquí y ahora, el de la tristeza nos permite reconocer la quietud en el dolor y desde ahí ponernos dinámicos y el de la angustia puede ser un canal de vacuidad que nos aliviane. Caminar con ellos mueve todo lo que esta adentro del pantano, terreno de nuestros estáticos demonios primarios. Desde la aceptación y el dinamismo ya instalado en la acción nos habilita a alquimizarlos también: El demonio del dolor nos puede humanizar, el de la culpa nos posibilita a ser continuos nuevamente, el del miedo nos despierta a lo nuevo y el del ego nos pone creativos.

* LAS HIENAS: Seres salvajes e indomesticables. Representan el sonido de la noche y el desierto. Su presencia puede generarnos miedo y dejarnos estáticos. Hay que tener muy en cuenta que ellas se alimentan de lo quieto y muerto. Son un peligro en la quietud. Nos recuerda que al arquetipo de la luna hay que pasarlo de manera dinámica, humilde, en aceptación, desde nuestro animal natural y emocional. Desde este lugar las hienas pasan cerca, pero no atacan a lo vivo y dinámico. Nos ven como a un par.

* TORRES: Atmósfera de la domesticación. Estamos solos y fuera de ellas. En general nadie nos ve. Allí están todos encerrados en su zona de confort. En su adormecimiento mortal ahora soy un desconocido. Nos evoca en toda esta atmósfera a no ser provocativos para que el otro no se proteja de nosotros no generando en consecuencia atmósferas bélicas. También puede hablarnos de no tomar personal el que dirán de la gente desde sus torres. Desde nuestro lugar debemos sacar a la gente de esas torres simplemente siendo, fluyendo.

* SOL LUNA: Podemos verla en lo alto como robando el brillo del sol al espejarlo. Como dijimos anteriormente nos habla de una atmósfera de no verdad: Fantasías, engaños, ocultamientos, traiciones. Hay una ausencia de brillo natural. Recordemos también su vampirismo: Su estado eclipsado succiona la energía del sol. Tomados por ella podemos ponernos en victimas concéntricas tomando toda la energía vital a nuestro alrededor. La luna es una atmósfera de ausencia de brillo natural. Sus rayos azules nos hablan de una exageración emocional. Nos recuerda que siempre donde hay una exageración hay un ocultamiento. Sus rayos blancos y rojos nos hablan de verdades idealizadas, racionalizadas e inalcanzables. Es clave admitir en esta atmósfera lunar la negación de lo real y vital, el carácter cíclico que hace que las cosas se repitan una y otra vez. También saber ver el sol detrás de ella y entender que un eclipse no es algo que dure toda una vida. Ver la luz detrás de lo sombrío, confuso y oculto.

* LA MASCARA DE LA LUNA: Por encima de ella se ve una cara. Se dice que es la cara del loco pero en su posición inversa. La luna eclipsa, interviene verdades y nos pone una distancia con ellas. Todo aquello que esta intervenido no es libre. Es también un ocultamiento de la claridad y simpleza hasta en la comunicación. Con ella nos quedamos en que todo es difícil cuando un eclipse dura tan solo un instante. Esta mascara absorbe energía. Es un velo que confunde. Bajo dicha mascara muchas veces echamos la culpa al otro. El otro en realidad no existe. Somos nosotros que nos reflejamos en él y no nos hacemos cargo de que lo sombrío que vemos en el otro o en las circunstancias tiene que ver pura y exclusivamente con nosotros mismos.

El arquetipo de la luna es el triunfo de la línea masculina dentro del camino del héroe. No es casual que este en medio de todo el camino arquetípico. A nuestro entender esta línea resulta una bisagra entre una realidad del héroe y otra. El paso por el arquetipo del emperador nos extrovierte al afuera en un primer gran paso desde un sentir. El paso por el arquetipo de la fuerza nos hace integrarnos con nuestra esencia animal verdadera que habilita bucear junto a él en nuestras profundidades internas. En el arquetipo de la luna nos topamos con lo emocional estancado concreto que detuvo el debería ser. Accionando sabemos encontrar detrás de todo esta atmósfera nuestro brillo y verdad en todas sus dimensiones. En dicha línea masculina en su inicio vemos al arquetipo del emperador, donde el héroe desde lo experimentado interiormente aprendió a dar ese primer paso concreto al diverso exterior masculino desde su sentir. Su mundo racional masculino puso orden, le dio estructura, palabra creadora y acción al mundo emocional interno haciendo posible ese primer paso en el afuera. Por debajo del emperador está el arquetipo de la fuerza, su prueba. Además de tener habilidad de responder y ejecutar nos es clave aceptar e integrar nuestro animal, dejar de tenerle miedo y ponerlo a la par nuestra: Aquellos que tienden a enredarse en un mundo estrogénico emocional interno con el aporte integrador del arquetipo de la fuerza pueden fluir haciendo de su sentir un camino en lo externo. Aquellos testosterónicos que tienden a pulsar hacia fuera sin tener en cuenta su interior pueden aprender a generar un puente que conecta su andar con su alma. Al integrar nuestro león interno y llevarlo en nuestras venas cambiamos la forma de ver la sombra. Más que un obstáculo resulta ser una prueba dinámica que libera verdades y nos autorrealiza. Y es por ello que el triunfo de la línea masculina debajo de la fuerza esta el arquetipo de la luna. Unidos e integrados con nuestro animal, nuestra esencia estamos listos para atravesar toda esta atmósfera que esconde la verdad. Desde esta unión lumínica y desde nuestra alma podemos ver la luz del sol detrás del eclipse lunar y su paisaje sombrío. Desde el poder de la acción generadora resolutiva, el contacto con nuestro instinto animal y desde la valentía nada puede detenernos.

Un año de luna puede resultar un año difícil, cíclico y ciclotímico. A veces podemos pasar por pruebas físicas, somatizaciones que devienen en enfermedades que detienen nuestra vida. Pueden aflorar situaciones de robos, estafas en toda esta atmósfera de traición. Hay que aprender a aceptar nuestra responsabilidad en la prueba, entender que no es casual ni tampoco mala suerte encontrarnos con ella. Nosotros desde nuestra negación y arrogancia seguramente la hemos atraído. Es un año de trabajo profundo, de dejar de negar, darse cuenta. Un año de conciencia despierta de todo lo negado que ya entro en síntoma. Puede resultar una oportunidad para limpiar el canal de la sombra, encontrar la forma de acceder a ella y llegar a iluminarla, sin esperar que el universo nos conduzca a su encuentro. Debemos ser humildes y valientes en la prueba aprendiendo a caminar en este estancamiento que como cualquier eclipse no es para siempre.

“Solamente en las regiones del mayor terror puede encontrarse el tesoro dorado” Sallie Nichols

“No se consigue la iluminación por el hecho de imaginar figuras de luz, sino que se consigue al hacer consciente la oscuridad” Carl Jung

“Superar pruebas, caminar pruebas es recordar que soy tierra, fuego, agua y aire. Cuando atravieses una prueba acordate que la tierra te apoya, el sol te ilumina, el agua te transmuta y el aire te da la vida”


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