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La Rueda de la Fortuna

Actualizado: 5 ago 2018

Luego del encuentro con el arquetipo del Ermitaño y su ser integrado, solitario y unido en el héroe termina una etapa. Estaba dormido dentro del sistema y el método de la Justicia que con su jurisprudencia lo reglaba todo con poder y equilibrio en como deber ser. Gracias a encontrarse con la reina de la domesticación nuestro héroe pudo revelarse a ella y encontrarse con la luz y experiencia del viejo sabio, quien vino a cambiarle su andar en todo este camino. Es en el arquetipo de la rueda que justamente nuestro héroe tiene la posibilidad de cambiar la mirada del debería ser, su única verdad hasta ahora.

Muchos entendidos dicen que la rueda es la confrontación entre lo que viene a enseñar el Ermitaño y lo que domesticó la justicia. El arquetipo de la rueda es el inicio del escéptico. Todo empieza por observar qué es lo que detiene nuestro sentir y fluir, qué nos marea con eternas vueltas, juicios, planes, análisis… Esa adicción de repetir comportamientos mentales reiterados que nos dejan en los mismos lugares y que nos convierten en eternos adolescentes, en un falso dinamismo mental, no terrenal, un movimiento ilusorio que hace sentirnos seguros en lo conocido domesticado y que nos separa de lo natural evolutivo. Debemos entender que es nuestra responsabilidad. Nos pertenece, no es algo de nuestra atmósfera, es algo que estamos haciendo nosotros. Es un yo quieto.

El numero diez justamente representa un inicio que tiene como potencia en ese cero la liberación. Es el uno, lo que esta en escena le pertenece solo al ser.

Como elemento antropológico la rueda fue uno de los primeros inventos que tuvimos. Es símbolo de evolución, dinamismo, comercio y maquinaria. Es un elemento totalmente dinámico y que evitó el esfuerzo.

En la escena que vemos en el arquetipo la rueda está en una especie de rueca y nos evoca al artefacto para hilar y cocer perteneciente al orisha africano Obá gran guerrera que era la que mejor maneja la espada, una mujer engañada, traicionada, dejada a un lado aun cuando se esforzó toda su vida por verse bien y agradar a los demás. Además vive una vida conflictiva y de trabajo incansable en lo domestico.

El arquetipo de la Rueda vive en el elemento aire: Esta mecanizado y automatizado. La rueda no esta apoyada en la tierra natural. Hace todo un mecanismo para evitarla. Manifiesta una traumatología que le deja el arquetipo de los Enamorados al héroe: La duda que lo confunde y detiene. La rueda esta parada y en estado de equilibrio. Es un sistema muerto. El ser tomado por ella esta convencido casi de manera psicótica de todo lo que le dice su mente. Sus emociones están racionalizadas y siempre son las mismas. De forma repetitiva desde su cabeza solo se “conecta” con aquellas que conoce. Hay un abuso del elemento aire que esta en su máxima potencia. Todo esto lo prepara conectar en el siguiente arquetipo, con lo infinito universal y con su animal.

Sobre la rueda vemos a un demonio disfrazado sobre una tabla-altar que triangula con dos animales debajo de él mezcla de mono y felino vestidos con ropa de circo. La palabra demonio viene del mismo lugar que la palabra dominio. Este demonio también es un diablo: Diábolo es aquel que camina dos caminos. En este caso al todo estar en el aire son solo caminos mentales, representados por esos raros animales de aspecto circense. Este diablo-demonio posee una espada en su mano izquierda. No es un elemento perteneciente a su mundo. El es mas falos y bastos. La espada es la habilidad del aire: el manejo virtuoso de la palabra y el pensar. Al estar en su mano izquierda enfatiza el dominio del mundo emocional que esta totalmente racionalizado y ahogado en palabras.

El aspecto y pose de este diablo-demonio nos evoca una parodia de la emperatriz, quien en el camino del héroe Jungniano esta justo encima de él. Pareciera que se burla de ella. Y no es casual que la Rueda sea su prueba. Así como explicamos en el arquetipo primario de la emperatriz: Frente a un diverso e incierto exterior que supuestamente puede lastimarnos, preferimos sentarnos sentamos a enjuiciar y analizar nuestro sentir, nuestro femenino interno, creativo y gestador. Nos protegemos del afuera y usamos nuestras emociones como elemento de poder, control y manipulación. Lo sobre valoramos (la víctima por ejemplo), lo tapamos y ocultamos. Detenemos y anulamos el natural fluir de nuestro mundo emocional (nuestra pulsión vida). Nuestra atmósfera se transforma en bélica. Por causa y efecto aquello que detuvimos y controlamos termina tomando el poder y nos domina.

Este diablo-demonio disfrazado con la corona del Arquetipo del Carro, la capa del Emperador y la espada de la Justicia se posa arriba de la rueda, toma el poder y nos confunde. Tapa sus alas (símbolo de libertad y conquista) con la racionalización y se pone burlonamente una coronita. Pretende ser el máximo exponente de la sabiduría evocando a Lucifer, el arcángel que camina entre los hombres portando la luz. Una luz en este caso racional que paradójicamente tiñe nuestro mundo emocional. Así como este diablo se disfraza, disfrazamos con la razón y justificación perfecta todo nuestro mundo emocional como una forma de no hacernos cargo de él y no evolucionar. Creemos que solo repetimos patrones, que repetimos la vida… En realidad estamos adorando a este demonio, le entregamos el poder. Entramos en la idolatración del sobre análisis de todo.

Nos dominan las emociones primarias: La culpa, el miedo, el dolor, el ego y su debería ser. Nos dejamos tomar por ellas: Nos protegemos, exageramos, justificamos, juzgamos, tapamos, ocultamos… Nos detuvimos, quedamos confundidos y dominados en mares mentales. Nuestra parte animal, nuestro dinamismo quedó atrapado en un sistema mísero, esclavizante y tramposo.

El demonio nos detiene en el tiempo. No nos deja caminar hacia la evolución. El demonio tiempo puede ser otra cosa más que nos frena.

En el africanismo ese diablo representa a un Exu. Nos tiene un mensaje siendo el que todo lo ve. Nos tienta en sus juegos, nos otorga el poder elegir nuestro camino.

La rueda como signo y símbolo evolutivo es maravillosa. Aquí en la escena concebida en el Arquetipo de la rueda, ante la detención y dominio de nuestra pulsión vida, la vemos separada de la tierra y anti natural.

Somos una dualidad Dios-Demonio. Esa es nuestra única verdad. ¿Que hacemos con el demonio? ¿Dominados (demonio, estático) o naturales (Dios, dinamismo)? ¿De que lado queremos vivir? Deteniéndonos, detenemos nuestra vida. Ahora: Es una ilusión que todo se detiene. Nuestro corazón sigue latiendo, el mundo sigue girando, el sol sigue su curso. Creemos que nos detenemos.

La aparición de esta carta en una tirada habilita a las preguntas “¿Dónde crees que estas detenido?” “¿Que te detiene?”

La única solución a todo este enredo de lo emocional en lo mental es una sola: SOLTAR. Toda emoción nació para ser liberada, expresada, VIVIDA.

El triunfo de la línea emocional que nace en el arquetipo de la Emperatriz es La estrella. Aquí desnudos y apoyados en la tierra tenemos la posibilidad de soltar la dolorosa y sombría carga del agua emocional estancada que retuvimos y detuvimos en vasijas mentales. Lo emocional vuelve al cauce sincrónico, continuo y natural del río. El universo y sus estrellas nos iluminan y acompañan. Ya no estamos solos encerrados en ese triangulo sin salida que muestra la rueda entre el diablo y las dualidades mentales representadas en sus dos animales atrapados. Aceptemos, soltemos y liberemos nuestro sentir, fluyamos en él y sincronicemos con lo universal.

En un año de rueda es donde mas debemos estar alertas: La persona queda tan pensante con lo aprendido y tiende a dar vueltas y no evolucionar. Tiene demasiada información y la tentación es dar vueltas dentro de su mente. En su dinamismo mental cree que hace. Hay que trabajar la continuidad en todo. Hay que dejar de enmascarar culpas, miedos, dolores o temas de ego. Aprender de nuestros demonios. Hacerme cargo de lo que me domina. Resulta muy importante trabajar la liberación todo el año. Cuando algo se libera en el ser mas allá de lo que lo puntualmente lo esta deteniendo, es muy probable que el diablo pierda posición y se retire.

“El ser que cree que tiene que proteger sus emociones se detiene. El que se protege tiene como Karma el detenimiento”

“El detenimiento es una creencia limitadora que el hombre sistemático hace creer al otro hombre. Detenido el hombre el sistema lo esclaviza”

“Si estamos dinámicos en un comportamiento reiterado aprendamos de la repetición. Es un paso importante para hacer hábitos de buenas intenciones”

Diablo-Demonio azul: Esta disfrazado con la corona del carro domesticado, la espada de la justicia y su poder, la capa de jerarquía racional del emperador. Su aspecto nos confunde. Su color azul es porque domina nuestro mundo emocional mediante sus elementos racionales

Espada en la el brazo izquierdo del Diablo: Representa la habilidad del aire en la palabra y el pensamiento. Al estar en el lado izquierdo la espada racional paradójicamente domina el mundo emocional. No es un elemento natural del diablo. Enfatiza lo anti natural.

Alas tapadas en el Diablo: Tapa la libertad y la posibilidad de conquista. Pretende y muestra ser el máximo exponente de la sabiduría

Animales en la rueda: Representan las dualidades mentales. Lo animal atrapado. Vestimenta circense. Están domesticados

Rueda en si: Esta en el aire. Su centro es racional con rayos azules están coartados por la idealización irreal del final de dichos rayos que son blancos

Rueca: elemento de hilar y de costura que representa arquetípicamente un sistema mísero de trueque

Manivela: Algo externo la puede hacer girar. Llama la atención que sea blanca. ¿Será una idealización irreal que caiga en ella la fortuna, el maná del cielo y la haga girar? ¿Será que estamos esperando de manera fantasiosa el cambio de suerte? ¿Algo o alguien que nos va a salvar?

Tierra arada: Suelo natural que esta manipulado en pos de obtener deliberadamente frutos de él. No esta en su estado puro y salvaje.



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