top of page

Actualizado: 6 dic 2018

Liberación del encierro, el control obsesivo, la defensa. El falo de poder racional. Conciencia de límites

Nuestro héroe tuvo la posibilidad de tomar conciencia a través del arquetipo del diablo que en esta tierra es un cuerpo y es materia. Su mundo sensorial es canal de su si mismo, de su sentir y es lo que lo conecta con el afuera. Es una herramienta evolutiva inicial en todo este camino de la línea de los triunfos. Es clave seguir a lo que su cuerpo siente y quiere no lo que debe y desde él materializar, alquimizar y crecer. En el arquetipo del diablo nos topamos también con lo que el ser se ha convertido, fruto de la civilización: Una maquina de responder al debería ser y a las exigencias externas. En el diablo vemos nuestras dualidades y neurosis, resultado del mundo histérico del mago que depende de la aprobación, el aplauso, el afuera y del mundo obsesivo de la justicia, la ley de lo justo y necesario, el método y el sistema, el control y anulación de quienes somos en pos de quienes debemos ser. Todo un sistema rígido y hermético que evita lo desconocido ha sido coronado aquí. Al adorarlo nos hemos convertido en sus prisioneros. Es lo desconocido, lo universal lo único que en esta instancia nos puede liberar de este encierro antinatural y ensimismamiento mental.

La Torre representa el número dieciséis. Numerológicamente si sumamos el uno y el seis nos da siete. Puede evocarnos al mundo ególatra del arquetipo del carro, que en lo alto de su altar, entre cuatro pilares, desconectado de la tierra y en esa emulación de carro se cree por encima de todos, no haciéndose cargo de su sentir y a resguardo con su techo de lo universal. Por otro lado el verbo del número siete es el suceder. Hay algo aquí fuera de esta construcción artificial que sucede. También es un número que se refiere a la sanación, lo espiritual y a lo universal. Es justamente la intervención de lo universal desconocido quien libera al héroe de sus altitudes ególatras, su prisión confortable conocida y lo lleva posteriormente en el camino de los triunfos a otro nivel de entendimiento.

El arquetipo de la torre evoca a al relato bíblico de la torre de Babel, un plan egoico del hombre de llegar a lo más alto para obtener sabiduría y poder celestial. Dios (lo desconocido) condenó este hecho y destruyendo la torre e interrumpiendo la comunicación entre sus ocupantes haciéndoles hablar en distintas lenguas. En el medioevo una torre representaba solidez, defensa, control y a veces riqueza.

En lo alto se colocaba banderas y coronas que representaban a sus dueños. Poseía solo escaleras que llevaban a lo alto donde había una habitación donde se encerraba a reyes y a lo bajo donde en los calabozos se esclavizaba a los pobres. Desde su terraza se tenia control del afuera. Tanto arriba como abajo la torre representa un sistema de encierro y control. En el tarot de Marsella este arquetipo es llamado “La casa de Dios”, un lugar de adoración que ofrece refugio seguro para sus atormentados fieles. Este arquetipo más que hablar de una zona segura nos habla de una zona confort en lo conocido.

¿Qué representa la torre en este mundo arquetípico?: Una construcción racional producto del miedo a su gran enemigo, lo desconocido. Creemos que fuera de nosotros existe algo bélico que nos puede lastimar. Es en el arquetipo de la emperatriz donde ha comenzado esta creencia. La vemos con mirada temerosa dirigida hacia lo desconocido y enarbolando en su mano derecha racional un escudo que protege su mundo interno frente a lo diverso externo. Desde ahí establecemos sistemas de defensa, protección y de limites que intentan evitar cualquier situación que este fuera de nuestro control. La torre representa una suma de escudos que pretende en el fondo evitar el dolor y que termina afectando a todas las áreas de nuestra vida. No solamente pensamos que estamos en peligro, sino que también peligra nuestra conciencia, creencia, nuestros sentimientos, emociones, nuestra casa, nuestra profesión, etc. Resulta notorio que la torre no tenga puerta. Seguramente sus habitantes se fueron encerrando a ellos mismos dentro de ella. Cada ladrillo representa todo lo que se limito, se dejó quieto, se materializo y se controló. Una torre además representa un símbolo fálico de poder masculino. Desde los egipcios los obeliscos eran símbolo de poder y conquista. Cuanto más alta es la torre, mas opulencia demuestra. Las torres y las columnas a nivel arquetípico comparten el mismo significado: el sostener y controlar. El poder nos lleva a la obsesión: Siempre requiere de una psicología obsesiva en pos de mantener y controlar el orden instaurado.

En la impenetrable torre estamos presos en lo alto, prisioneros de nuestro orgulloso y demoníaco intelecto. Nuestro si mismo esta encerrado, no brillamos. Dentro no nos pueden ver y tenemos una visión limitada y estática del afuera. Vivimos en la ilusión mental de que hay un adentro (lo intimo, oculto) y el afuera (lo publico visible). No hay aprendizaje, ni penetrabilidad de lo nuevo y fértil. No nos interesa experimentar con lo nuevo que se ve desde las ventanas. Estamos ensimismados, desconectados, quietos, aislados y perezosos en una zona conocida. El arquetipo de la torre es el triunfo de la línea de la sabiduría. En dicha línea en su faceta primaria tenemos al arquetipo de la Papisa, quien se dice que vive dentro de la torre en elites. Representa nuestra sobre adaptación y recurrencia al hermetismo y a la intelectualización como forma de vida. Vive la vida desde lo que leyó de otros. Debajo de la hechicera se encuentra su prueba: El Ermitaño, quien su vivencia es su experiencia. Se dice que esta afuera de la torre. Nos invita a observar nuestro andar y a unirnos e integrarnos con nuestro interior. En dicha línea la sabiduría hermetica arrogante se confronta en un límite con la experiencia del mundo exterior. Es justamente en el arquetipo de la torre donde se rompen los limites ilusorios entre el adentro y el de afuera. Se desaprende lo aprendido y se une en un todo.

Este arquetipo de encierro posee una causa y efecto muy fuerte: La acción lumínica del universo sobre algo que no es natural: lo rígido, el control, lo hermético, lo encerrado, la división entre el adentro y el afuera. Lo natural es siempre luminoso, diverso, expansivo e ilimitado.

Es en esa llama, rayo pluma dorada que está por encima de la torre y que proviene de Dios, (lo desconocido), en donde la torre se transforma en un arquetipo de liberación total de lo encarcelado en el arquetipo del diablo. La corona del ego cae y penetra dentro de la torre la luz, la vida. No es totalmente destruida. Ya no es la gran soberana al no poseer más su corona. Ahora en este acto divino somos concientes de nuestras limitaciones. Las dualidades y la neurosis no les queda otra que caer de su zona segura y conocida boca abajo, evocando al arquetipo del colgado, hacia la esencial tierra fértil que augura evolución y desarrollo natural al fin. Resulta lógico que la aparición de este arquetipo en nuestras vidas pueda inquietarnos. Que algo de forma repentina nos saque de una zona conocida y hasta veces automática puede shockearnos en primera instancia. Pero no olvidemos que puede ser también una pluma. Tanta exageración por protegernos, que no nos vean, el miedo al afuera y nuestro egocentrismo puede ser removido por algo tan simple y natural como una pluma. Quizás es símbolo de que estábamos maduros para la caída y tras el shock entender que no somos quienes gobernamos nuestras vidas sino el universo.

Todo esta preparado para que en el arquetipo siguiente, la estrella, nuestro héroe se encuentre ubicado en la tierra y contenido por lo universal, desnudo, real, apoyándose en su emoción, listo para soltar sus cargas internas que estaban racionalizadas, liberando en el río de la vida su sentir.

Lo evolutivo en este arquetipo es EL DESPERTAR. Si no me despierto yo mismo es el universo quien nos hace despertar del ensimismamiento trayendo lo desconocido y natural a nosotros.

Un año de torre un año para es estar atentos a nuestra mente cerrada, hermética y tener conciencia de nuestros límites. Es clave superar el control permanente sobre todo lo que va a suceder en nuestra vida. Entender que no somos omnipotentes. No tenemos las soluciones de todo. Puede ser que lo desconocido sea que lo nos libere. Resulta desde un lugar dinámico un año liberador. No es que tengamos intención de eso. Algo ocurre fuera de nosotros que nos libera.

“Si construimos un sistema rígido de cualquier tipo y lo coronamos rey, entonces nos convertiremos en sus prisioneros” Sallie Nichols

“Caminar por la incertidumbre, transitar lo nuevo es evolucionar”

Rayo, fuego, pluma: Representa la acción de lo desconocido (Dios) y lo divino universal como causa y efecto el encierro y el hermetismo. Con su luz viene a liberar al ser tocándolo directamente, iluminar sus verdades y posibilitar el despertar.

Corona: Representa el ego, aquello que se corono y se adoro. No es casual que posea cuatro puntas afirmando el carácter de cerrado del numero cuatro. Gracias a que cae de lo alto penetra la luz y la verdad.

Torre: estructura artificial construida por el hombre. Alta, rígida, duradera. Es útil para la defensa, la protección y la observación. Marca limites entre un ilusorio adentro y afuera. Es un símbolo fálico de poder racional masculino. Cuanto más alta, más poderosa.

Ventanas: Representa una visión limitada del afuera. Desde ellas se ve siempre lo mismo. Que sean tres ventanas implica que quien esta encerrado dentro de la torre puede superarse desde lo que ve. Puede salir a lo desconocido, pero por miedo no lo hace. Es por ello que el universo viene y lo saca.

Personas cayendo: Representan las dualidades mentales, la binariedad y la neurosis cayendo. En esta instancia no les queda otra. Ellos caen boca abajo para estrellar su cabeza y su mente ególatra directo a la tierra natural y esencial, evocando al arquetipo del colgado. Su pose nos habla de que parece que están haciendo un salto mortal. Su realidad se puso patas para arriba en pos de la liberación. Están totalmente vestidos, símbolos de domesticación. Su pelo, sus manos y sus pies son azules, anticipando el contacto con el mundo femenino de la tierra, el sentir y la pulsión vida.

Copos de nieve: Representan como la mente puede poner quietud a emociones (copos azules), pensamientos (copos rojos) e ilusiones (copos blancos). El agua representa la lectura del subconsciente. En este caso al estar congelada detiene la lectura u observación de emociones, pensamientos e ilusiones para que se esté protegido de nuestro subconsciente y no evolucionar.

Tierra Fértil: Es salvaje y natural. No esta arado ni manipulado por el hombre. Es totalmente desconocida para él. Resulta ser la tierra más notoria de todo este mundo arquetípico. La cantidad de plantas verdes resaltan lo natural.




Comentarios


bottom of page