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Las prisiones y las cadenas


Esos muros, esas rejas, esos sonidos, sabiendo que no soy el único pero actúo como tal.

Talentos encerrados. Toca esos muros, esos barrotes, hasta ahí llega tu conciencia.

¿Qué es el muro? ¿Qué es la reja? ¿Qué es esta jaula donde estoy viviendo mi vida? ¿Cómo llegué a este lugar? ¿Por qué sigo acá? ¿Cuál fue mi delito? ¿Qué robé? ¿A quién maté? ¿A quién estafé? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué estoy aprisionado?

Toca los muros, toca las rejas y empáticamente sentilos, están llenos de negaciones, resistencias, inflexibilidades, están llenos de miedos. Huiste a la prisión, a tu propia prisión.

Cada muro, cada reja es tu anulación en cada muro y en cada reja esta tu dependencia, esta tu adicción.

Sentí, empatizá con el muro, con la reja, están tan cerca, es tan chica la habitación que sólo te podés posicionar en la victimización, sentí el control, tu rigidez, tu defensa, sentí el miedo al miedo, sentí que el miedo a la soledad te llevó a esta prisión, sentí el miedo a ser libre, es el miedo que te ubicó en este lugar, sentí el miedo a tu propia negación que es el que te abrió la puerta de esta celda y vos elegiste, decidiste entrar.

Sentí tu apatía, tu anulación, tu adicción a la personas, tu adicción a tu negación, resistencia, inflexibilidad que te sostiene acá adentro, esa es tu prisión, el lugar donde los conflictos reinan, el lugar donde el talento no evoluciona y es usado para aguantar, soportar el tiempo en sombra, estás en sombra cuando estás encerrado, porque estás tapado, reprimido, oculto.

Sentí los muros, los barrotes, las rejas, sentí el tiempo que ha pasado, pregúntate cuánto tiempo te vampiriza el miedo, sentí cuánto tiempo estás esperando porque al fin y al cabo, la espera es una prostitución en el tiempo, el trueque es el engaño, la espera, la vigilia es no aceptar que siempre estás brillando, pero le tengo tanto miedo a hacerme cargo de mi brillo que prefiero vivir encerrando y en el encierro vampirizó la vida, y la vida pasa y el demonio tiempo me ha tomado esclavizado.

Toma mucho tiempo la tristeza, la melancolía, y toma mucho tiempo la destructiva ansiedad y me deprimo y dejo que el dolor se convierta en enojo, y dejo que el miedo me detenga, y dejo que la culpa me haga repetir patrones, y dejo que el ego me haga perder el tiempo y construye prisiones, y construye ideales imposibles, y elijo encerrarme en los muros del idealismo, de las leyes, cada vez que toco esos muros, la polaridad del juez, la falta de atención de la víctima, la maldad del provocador, la quietud del perezoso, la soberbia del arrogante es lo que siento.

¿Qué es una prisión? Es la sobreadaptación de la sombra construida por ladrillos de juez, víctima, provocador, quejoso y arrogante. Y cada ladrillo se une por el tiempo, la tristeza, la depresión, la ansiedad que son el cemento que se ha unido por el dolor, la culpa, el miedo, el ego.

Qué creativos que hemos sido construyendo prisiones y que poca creatividad hemos puesto en la libertad.

¿Cuánto tiempo invierto, cuántos elementos uso sólo de la sombra para construir mi prisión? La cárcel se llama: la sombra de los talentosos. Pero ¿cuánto tiempo voy a encerrar mi talento en esta construcción? Y cuidado, no quieran destruirla porque estarías con la destrucción construyendo otra acción sombría.

Abrí la puerta, camina en el pasillo hacia la salida e imagina que ese camino es dejarte caer, es soltar, fluir, aceptar, y deja de vivir en el pasado compensatorio desde el conflicto.

Deja de superar el conflicto como única atmósfera y salí, salí que afuera no hay enemigos, afuera hay pares brillando, afuera no sólo hay seres civilizados y culturales, no. Afuera hay paganos preguntándose ¿soy libre? Unite a ellos, trabajemos todos juntos, dejemos de separarnos por muros, rejas, trabajemos la unión, porque es ahí, en la unión, que reconoceremos las almas. El alma en su vacuidad es serena y ecuánime. El alma es abundante como el mismo universo. La cualidad de la abundancia es la diversidad de la posibilidad, por eso el escéptico, el dinámico no pueden sostener rejas, no pueden vivir entre muros. El dinámico nunca va a poder ser encerrado porque tiene todo el universo para caminar.

Seamos Ánima y Ánimus. Rompamos la separación entre el adentro y afuera porque esa es la primera verdad, todos somos uno, y el uno es la unión.

Expandite, abrite, relacionate con calma, ecuanimidad y serenidad, y cuando todo sea verdadero y extrovertido no habrá separación y cuando no hay separación somos unión. Por eso, acepta que todos juntos somos uno, acepta esa primera verdad y en esa aceptación estará la unión. Mi libertad no va a terminar en el miedo, mi libertad terminará en el ser más consciente universal, y si ese ser es el mismísimo universo comprenderé que la libertad es infinita, como la mismísima abundancia, felicidad y sanación.

Sano, abundante, feliz y, libre son derechos de nacimiento. El ser al gestarse, ya es infinito.

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