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Maestría de la abundancia

Resignifica los siguientes ítems:

· Siempre hay más para aprender.

· Flexibilidad frente a los cambios.

· Atreverse a ser diferente para encontrar la sincronicidad.

· La evolución siempre es abundante y tribal.

Ahora, concéntrate en tu cuerpo. Concéntrate en tu respiración. Que no sólo sea pulmonar, también que sea abdominal. Llena tu cuerpo de oxígeno. Respira profundo. Que eso te permita estar relajado, concentrado. Sentí tu llama física en la zona genital. Lumínica, caliente. Expandida.

Tenemos que lograr potenciarla más y más. Que el fuego aumente, hacia adelante, hacia atrás, hacia arriba, hacia abajo, hacia la derecha, hacia la izquierda. La llama física toma potencia cuando honras a tu cuerpo. La llama física toma potencia cuando vivís en tu cuerpo y en la verdad.

Resignifica todos estos ítems y cada vez que te metas en incertidumbre, cada vez que dejes entrar un nuevo concepto, un nuevo hábito la llama física va a aumentar, se va a potenciar.

Escucha: “La diferencia entre soñar y vivir el deseo, es lo que hacemos para realizar nuestros sueños”. Que tu discernimiento te lleve a la libertad.

Tu cuerpo tiene una virtud: se limpia. Tu cuerpo no guarda nada, circula. Nada en tu cuerpo queda acumulado. Hay que aceptar que tu cuerpo es abundante y sabe que para ser abundante hay que entender el vacío, el hacer lugar, el dar posibilidad a nuevos hábitos, a nuevos comportamientos, a todo lo nuevo. Nada en tu cuerpo es guardado. Tal vez tendríamos que empezar a cumplir aquellas leyes de Sai Baba. El Sai Baba decía: “Aceptar para la abundancia”. La primera ley decía: “Las personas y las oportunidades que llegan, siempre son las correctas”. La segunda ley decía: “Lo que sucede es lo única cosa que podía haber sucedido”. La tercera: “El momento que comienza es el momento correcto” y la cuarta: “Cuando algo termina, termina”. Aceptar eso, solo aceptar.

Y la llama comienza a subir. Se potencia también, con la ley de potencialidad pura. La ley dice: “No juzgues a nada ni a nadie. Acéptate como natural. El silencio es el momento de potencialidad pura”. Y la llama se potencia, da más calor, se expande hacia todas las direcciones.

Sube por tus intestinos y ahí se conecta con otra ley. La ley de dar: “Si das ya recibiste”. No puedes dar si no recibís. Deja de esperar, deja de ser vigílico y comienza a actuar en el dar. Sigue aumentando la llama.

Otro combustible para esta llama es aceptar la unicidad, es aceptar que el adentro y el afuera es uno. Y la llama ya se empezó a mezclar en tu zona plegaria, en tu zona solar, con la llama emocional. El calor está lleno de aceptación, lleno de no-juzgación, lleno de naturalidad, lleno de unicidad.

Ahora, la llama física ya es parte de la llama emocional, expandida hacia todos lados. Metete en la incertidumbre emocional de la abundancia. Y escucha: “Las personas abundantes avanzan solo con los desafíos. Los desafíos son ecuánimes”.

Una palabra que es el símbolo de la abundancia: La ecuanimidad. La ecuanimidad es precisión, cordura, armonía, imparcialidad, respuesta potencial, pregunta como respuesta, ánimo estable, mente firme ante el elogio o el insulto, la ganancia o la pérdida, lo agradable o lo desagradable.

¿Eres ecuánime? Para que la llama emocional, se potencie en toda dirección, la ecuanimidad es su combustible. Los desafíos son su combustible. También tomar conciencia de la causa y el efecto, tomar conciencia del Karma, es un combustible para esta llama.

Cada vez que producimos una palabra, una intención, cada vez que nos conectamos con una creencia, producimos Karma. Producimos causa y efecto. Sólo hay que preguntarse que producen nuestras acciones en el prójimo. Y la llama emocional crece con la ecuanimidad, con el Karma, con los desafíos. Y siguen entrando los combustibles potenciales. Y llega un combustible muy importante para esta llama: La pasión, El amor. ¿Amas lo que haces o haces lo que amas? Dos caminos. Dos combustibles muy diferentes. Pero los dos expanden tu llama emocional. Ya la llama física y la llama emocional son una. Aumentan su volumen, salen de tu cuerpo, aumentan su luz y se conectan arriba con la llama mental.

En la llama mental para resignificar a la abundancia tenemos que recurrir al análisis del pensamiento. Y aquí no es cuálitico, es cuántico. Cuantos más pensamientos tengas, más abundante serás. En esta llama la abundancia tiene que ser verdadera y libre. En esta llama no existen pensamientos negativos o positivos. Sólo muchos o pocos pensamientos. Deja fluir el pensamiento. Que sean verdaderos. Que tengan libertad. Todos los pensamientos al fluir son libres y verdaderos. No los juzgues. Cuando dejas de juzgar, todo pensamiento es la oportunidad. Cuando dejas de juzgar el pensamiento es la semilla en la oportunidad. Hay pensamientos que al sembrarlos solo te dan una pequeña planta. Pero hay pensamientos que son como una semilla de mostaza. ¿Qué pensamiento quieres para tu llama mental? El combustible para esta llama es tu propio deseo en el pensar. El combustible en esta llama es cómo se une la intención y el pensar. Y el mayor combustible para esta llama es desapegarte a donde te va a conducir el pensamiento, la intención, la oportunidad. Desapegar. Cuando uno ha producido el vaciado, ¡es tan fácil desapegar!

La llama emocional se está uniendo con la llama mental. Algunos chamanes hablaban que cuando estas dos llamas se unen es donde se produce el triunfo. Decían que el triunfador es la persona que usa su corazón para persuadir a su mente y su mente para conducir a su corazón. Observa como la llama mental comienza a expandirse hacia todas las direcciones. Y comienzas a repetir una plegaria: “Yo soy abundante, lo soy”. Aumenta la llama, se expande, se potencia y se conecta con la llama espiritual. En la llama espiritual te conectas con tu misión, te conectas con tu Dharma. Esta llama hay que expandirla, potenciarla y con ella llegar a lo más alto de todo el universo. Llegar a lo más bajo y subterráneo de la tierra. Hay que terminar de unir las cuatro llamas en una. Porque una llama es el ser. Varias preguntas hay que hacerse en esta llama de la creencia. ¿Cuándo logras caminos, metas? ¿Te propones otros caminos, otras metas? ¿O te quedas a disfrutar? Jack Canfield decía: “Nunca debes crear un éxito para después recostarte en él”. Y acá viene la pregunta que va a potenciar la llama espiritual: ¿Tener para ser o ser para tener? Sólo un verbo potencia ésta llama: el verbo SER. Sólo un tiempo verbal potencia ésta llama: el PRESENTE.

Por eso toda plegaria que comienza con YO SOY es la única plegaria potencial. Usa el código que Dios le dio a Moisés. Usó un solo verbo y en un solo tiempo: el verbo SER en tiempo PRESENTE.

Yo soy eso, lo soy. Se potencia esta llama cuando sabemos que el universo siempre nos apoya. Cuando sabemos que el universo es dharmático, ecuánime y sincrónico con nosotros.

Siéntelo, mira para atrás. Una cosa que siempre va a potenciar esta llama es renunciar a la comparación. Nunca serás mejor o peor que nadie. O más abundante o menos abundante que nadie. No te compares.

Deja que la llama se expanda, que tu luz se conecte con la luz del universo, que tu luz se conecte con la luz de tu tribu. Cuando rompes la comparación, es ahí cuando creces, cuando eres próspero y te permites gozar de cada momento.

Yo soy abundante, lo soy. Yo soy feliz, lo soy. Yo soy sano, lo soy. La abundancia es fácil y frecuente, solo tienes que permitírtela. Ya las cuatro llamas son una.

Potencia, expande. Eres una esfera de luz, expandida en el universo. Como es adentro es afuera, como es abajo es arriba.

Cambia de atmósfera. Deja de estar en la atmósfera de la carencia y la falta. Dale, cambia la atmósfera de la abundancia.

Es fácil, solo tienes que empezar a tomar conciencia total de tu ser. Hablar, actuar y pensar en actitud de abundancia. Eliminar los pensamientos y las palabras de la atmósfera de la carencia.

Ama la abundancia, ama la riqueza. Sólo así la atraes.

Visualízate en abundancia, aquí y ahora como si ya estuvieras viviendo en ella. Habla siempre desde la abundancia y la riqueza.

Elimina las palabras: NO TENGO.

Elimina las palabras: ES DEMASIADO CARO, BUENO.

Elimina las palabras: NUNCA PODRÉ TENER ESO.

Sal de ahí. Sal de esa atmósfera de carencia.

Agradece todos tus bienes materiales. Todos.

Agradece tu cuerpo.

Agradece tus vínculos.

Agradece tus pensamientos.

Agradece en lo que crees.

Agradece todo lo que tienes, porque antes de tenerlo tuviste que ser.

Y repite constantemente: Yo soy abundante, lo soy. La abundancia es fácil y frecuente. Bendice. Bendice la riqueza y abundancia de los otros. Bendice y siente que eres digno de la abundancia.

Cuando te consideras digno de ella, eres como un imán. Cuando dudes, pregúntate: ¿Mis pensamientos y emociones están en la atmósfera de la abundancia? ¿Cómo soy conmigo mismo? ¿Soy abundante conmigo? Es un cambio de conciencia.

Esta esfera de luz, te conecta con un universo abundante. Esta esfera de luz, es como vos te valoras frente a la abundancia del universo. Esta esfera de luz, es alegre. La alegría es la abundancia. Esta esfera de luz, recibe luz y siempre va a recibir. Porque esa luz es la llama de la abundancia y siempre va a estar y siempre se va a expandir, más y más. Siempre vas a recibir.

Y acuérdate: La abundancia es un estado de conciencia y un derecho de nacimiento del ser. Tómalo y úsalo. Y sigue iluminando y sigue expandiéndote por todo el universo.

Yo soy abundante, lo soy. La abundancia y la riqueza son fáciles y frecuentes.

Gracias por mi abundancia.

Repítelo y sal al macromundo a demostrártelo.

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