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¿Mentiras verdaderas?

Vives una eterna contradicción vital, ya que desde niño te enseñan que mentir es malo, que debes decir la verdad a cualquier costo y a medida que vas creciendo el comportamiento social te obliga a mentir constantemente. El mensaje es que “mentir” te ayuda a conseguir lo que quieres y además tienes mentiras con apellidos: está la mentira piadosa, la mentira apropiada, la mentira verdadera y la cruel mentira. Todas ellas aceptadas, pero mentiras al fin y al cabo.

La mentira será mentira con cualquier apellido. Ocultar la verdad es también una forma de mentir. Y a veces miente tu cuerpo y hasta tu alma.

Mentir siempre oculta profundos miedos. Miedo al rechazo, a no sentirte amado, a no encajar en algún grupo o a que se burlen de ti. Buscas la aceptación porque así sueñas que eres amado y te vas enmascarando detrás de una personalidad falsa y negándote a ti mismo, tu identidad. Y es así como te abandonas en algún rincón olvidado y no recuerdas quién eres.

Te identificas tanto con la máscara social que te pierdes a ti mismo hasta que llega un día en que no das más y empiezas a buscarte desesperadamente.

Hay quienes darían hasta la vida por ser socialmente aceptados manteniendo una apariencia. Otros sacrifican la salud, el mundo emocional y todo por vivir una mentira. Es tan cómodo quedarse dentro del montoncito sin sobresalir. La mayoría quiere convertirse en eso: fórmulas probadas.

Algo igual a los otros con su mismo peinado, sus mismas ropas, usar sus mismas palabras y dichos, ser parte de esa manada amorfa pastoreada por otros que les imponen ideas y comportamientos "aceptables" y que muchas veces no tienen mucho que ver con la verdad.

Si tienes tanta necesidad de ocultarte de los demás es porque en el nivel inconsciente, sabes que tus acciones y motivaciones no están basadas en el amor y ni en el desarrollo del ser.

Es importante revisar constantemente lo que te motiva a realizar cualquier acción, para así no caer en el engaño hacia ti mismo. Sólo siendo honesto contigo puedes llegar a expresar hacia afuera la verdad sin temor, pero eso requiere de una buena dosis de amor propio.

Es una decisión que debes tomar en algún minuto de la vida: ¿sigues viviendo en la mentira o eliges la verdad? Eres libre. Tu decisión, sea cual fuere, será respetada por el universo entero.

Eres tú quien elige siempre, así que si vives en el engaño es porque ha sido tu opción.

La verdad es como la luz del sol, se puede ocultar por algún tiempo, pero siempre se presentará el momento en que llegará el amanecer y quedarás cegado por su luz.

Lo más común es que sólo te engañes a ti mismo porque los demás divisan algo: la verdad; pero también son parte del juego de la sociedad enmascarada.

Yo miento, tu mientes, él miente; es un verbo que conjugas al mismo tiempo de manera automática porque es parte del código social.

La veracidad es simplemente que tus labios, tu mente, tu corazón y tu acción estén actuando en concordancia.

Cuando tu cuerpo dice otra cosa ya estás mintiendo y lo que es peor, mintiéndote.

Recuerda que siempre estás en posibilidad de engañar a los otros e incluso a ti mismo, pero a la Naturaleza, a tu Ser divino y al Ser de los otros no podrás engañarlos jamás. (texto perteneciente al blog de Mer)


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Cuando detectas un mentiroso existen dos formas de actuar con él. La primera, complaciendo su mentira y la segunda, mostrarle que su creatividad está mal canalizada.

Sin ánimo de justificar a la mentira sería interesante que tomes conciencia que la mentira es creatividad pura. Muchas veces es la forma de crear una realidad o una máscara que compensa a aquello que el juez ha juzgado como malo.

Esta acción creativa suele ser usada como estrategia de la víctima para llamar la atención de los demás.

La mentira suele ser la mejor amiga del provocador para generar sus atmósferas complacientes.

También la encuentras como potencia en la exageración del quejoso, del justificador, del excusador y del perezoso.

Suele ser la acción de permanencia del arrogante y el sabio que esconde la ignorancia.

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