top of page

¿Por qué hablar de dioses cuando hablamos de Teotihuacán?


En la entrada de Teotihuacán yace una placa que dice lo siguiente: “Hace unos 2.400 años el valle de Teotihuacán estuvo ocupado por pequeñas aldeas con una población de unos 5.000 habitantes. Luego, hacia el año 200 A.C. parte de la población del sur de la cuenca de México emigró hacia el norte del lago de Texcoco y conformaron un nuevo centro poblacional, dando origen a la primera ciudad planificada en Mesoamérica. Desde un inicio la ciudad fue cuidadosamente planeada con un trazo urbano, con calles y manzanas, regido por dos grandes ejes perpendiculares entre sí: la calzada de los muertos y la calzada este-oeste. Además la ciudad contaba con un sistema de drenaje y alcantarillado en las unidades residenciales, edificios y plazas públicas. Su estilo arquitectónico se caracterizó por el talud (muro inclinado) y tablero (muro vertical). Los templos y palacios que limitan la calzada de los muertos eran las áreas político-administrativas y cívico-religiosas, mientras que las unidades residenciales se localizaban en los alrededores. Durante su apogeo, entre los años 450 al 650 D.C., la urbe ocupó una extensión cercana a los 23 km2, y alcanzó alrededor de 175.000 habitantes, lo que trajo consigo el desarrollo económico, en las ciencias y artes, pero con el tiempo produjo grandes diferencias sociales. El principal elemento de esta ciudad fue la religión. Teotihuacán creció durante 900 años, por lo que se pueden observar las remodelaciones y superposiciones de edificios que corresponden a diferentes etapas. Teotihuacán nunca cayó, fue abandonada y tapada de tierra, enterrada. Los toltecas, y los mexicas o aztecas, la consideran sagrada; ellos la llamaron Teotihuacán, que en náhuatl significa “la ciudad donde los hombres se convierten en dioses”.

Más allá de todos los secretos que no están revelados de Teotihuacán, no hay duda de que la cultura chamánica tolteca ha estudiado, recorrido y experimentado la conciencia humana por lo que nos dicen estos muros de 2.400 años. Los ritos mágicos y religiosos en Teotihuacán, donde participaban más de un oficiante, podían ser con fines adivinatorios o terapéuticos. En una de las paredes del museo de antropología se lee que estos cultos eran consultados en momentos de tensión y ansiedad, y dominaban las técnicas de prestidigitación, el trance y la posesión, pero para llegar a esa situación el chamán se purificaba con ayunos, baños, bebidas, etc., posteriormente efectuado el acto sagrado del ritual chamánico y, en un estado de trance que lograba por medio de la meditación, el insomnio, ayuno, dolor o empleando alucinógenos, creía trasladarse a otras dimensiones con el fin de adquirir conocimiento, sanación y establecer contacto con los antepasados o con la conciencia desconocida. La función del chamán en Teotihuacán era canalizar lo tensionado u oculto para liberar la energía tapada o reprimida por la ansiedad.

Muy pocas veces, cuando se habla de Teotihuacán, se tiene en cuenta la pirámide de Quetzacoalt. Tal vez es donde más hoy la antropología se ha puesto a investigar. A finales del año 2014 antropólogos dijeron que debajo de la pirámide de Quetzacoalt han empezado a encontrar restos de lo que yo llamaría “el inframundo teotihuacaneco”. Quetzacoalt llega más a nuestra civilización como la deidad de la serpiente emplumada, pero gracias a los relatos de Ce Ácatl Topiltzin en Tula (estado de Hidalgo), Quetzacoalt sería un personaje sabio que dedicó su vida a las artes, la meditación, la pintura y la arquitectura. No estaríamos hablando de un dios o deidad, sino de todo un mundo filosófico lleno de símbolos y signos.

Entradas Recientes

Ver todo

Palabras finales

Comenzar a proyectar este libro fue caminar de pasado a presente, ver cómo evoluciona el canal de conciencia. El amor de este camino, los miedos transitados, las culpas que se soltaron, el dolor que h

La honestidad en relación a la compasión

“Honestidad”: cualidad del que comparte grandeza. La honestidad se traduce en el trasmitir coherente a lo que uno piensa o siente. La pregunta aquí sería si cada vez que trasmitimos algo somos conscie

El ejercicio de la gratitud

Cuando me reconozco como tierra, como materia, acepto la abundancia y doy porque ya recibo, porque soy tierra, naturaleza. Aceptar la abundancia es decir que soy creativo, alquímico. Aceptar la abunda

Comments


bottom of page