top of page


¿Cómo expresar en estas líneas veintiséis años de investigación?

Para mí el chamanismo tuvo diferentes etapas identificables por el dogma en que las estudié. Primero llegó a mi vida el chamanismo africano, después el mapuchismo, y después llegaron los toltecas (como tribu más antigua dentro de latinoamérica), pero lo que más me ha influido es la conciencia natural africana y la evolutividad del ser tolteca.

La palabra chamán significa canal. Decir que el chamanismo es una religión o doctrina sería poner en sistema una palabra muy simple. Nadie es chamán, todos los somos.

Existen tribus conscientes de chamanismo, y tribus chamánicas que van tomando conciencia o rituales diferentes, de acuerdo al tiempo, época y geografía desde donde pulsan.

Me he dedicado a investigar tribus australianas que se hacen llamar shamán y, tribus africanas cercanas a Kenia, donde su pulsión más consciente es aprender de los elementos naturales.

El chamanismo africano habla del comportamiento del agua, del aire, del fuego, de las mutaciones terrenales, y de la alquimia de los metales en su filosofía más primigenia. Transmuta a medida que la etnia africana se ha expandido por el mundo.

La santería cubana o el candomblé brasileño son una fusión del africanismo. Tuvieron que practicarlo, haciendo como si su fe fuera la católica, durante la etapa de la inquisición. Es muy fuerte llegar a Kenia y ver que el ritual es un tributo a la naturaleza y que no existe el sacrificio animal, sino que existe lo que realmente la palabra sacrificio significa que es oficializar lo sagrado; por eso un chamán africano en Kenia le rinde tributo al mar, no mata a un animal para él.

En el africanismo la sangre es sagrada. Representa el arquetipo de la vida, y existe una creencia en que la piedra donde yace el Orishá o santo, se conecta con lo consciente: la vida cuando se alimenta con sangre.

Lejos de juzgar cada creencia, y cercano a respetar cada ritual, escribir este libro tiene que ver más con ir al encuentro del chamanismo y no producir conocimiento limitado chamánico. Por eso, el africanismo sigue en mi vida todos los días, en el momento de la mañana cuando medito, declarándome un ignorante canal natural, y empiezo el día desaprendiendo lo aprendido para poder incorporar lo viejo a lo nuevo, y lo nuevo a lo viejo, el pasado al presente y el futuro al presente.

El canal chamánico no es un tubo codireccionado que empieza en un lugar y termina en otro. El canal chamánico es una esfera recibiendo y dando, desaprendiendo y aprendiendo continuamente, resignificando y resimbolizando en cada momento. Un canal chamánico jamás se va a declarar sabio, ni tampoco alumno; es muy simple, es incluir la conciencia despierta, continua, dinámica, integrada, arquetípica, natural y anónima, en todo y en todos.

Lo interesante del chamanismo tolteca es la evolutividad que va produciendo esta conciencia a través de las civilizaciones que gestó. Si vamos al museo de antropología (Ciudad de México) encontraremos que los toltecas eran guerreros, pero es sorprendente observar restos toltecas en Teotihuacán, en Technotitlán (Ciudad de México) y en Chichén Itzá. Este pueblo influyó en tres tiempos diferentes, en el dogma, la sociedad, la mágica arquitectura y el comportamiento del individuo.

La evolución del tolteca llega hasta el día de hoy. En la resignificación y resimbolización que le da el Dr. Ruiz cuando usa los acuerdos, no sólo como un comportamiento individual, sino gestando una conciencia transpersonal al prójimo.

Quizás, tal vez, no sé, son tres expresiones que me conectan con el aprendizaje más fuerte del chamanismo. El adormecimiento consciente no me permite decir que soy certero. La incertidumbre es un estado puro, y el trabajo de atravesar la angustia o la ansiedad de la incertidumbre, y el desamparo que se siente en el trabajo solitario chamánico, es reconocer que el tal vez, no sé, quizás, son la conciencia de hoy en las infinitas posibilidades futuras.

Este diario fue escrito durante un viaje por México, donde me fui a encontrar y a recordar cada momento, palabra, visión que he tenido estos veintiséis años acompañado de mis maestros: Silvia de Oxalá, Walter de Oxún, Juana Visión de Águila y Pedro El Protector.

Caminar por México, llevando en conciencia a África, recordar los retiros de mapuchismo, volver a vivir el Real del 14, traer los cuarenta días de silencio, los toques de Uruguay, las fiestas de Iemanjá, las noches de alquimia africana en la cocina, las caminatas de noche en el desierto, la resignificación de la visión en el río de Oxún. Nada es sabiduría, todo es despertar. Cada persona que nos acompaña en el camino es otro chamán, otro Pae, otra Mae. Todos son espejos, en ellos te ves diferente. No es donde te posicionas y proyectas, es donde te transmutas y expandes; por eso el camino del chamán es solitario; pero no puede ser aprendido sin el otro, sin la prueba colectiva.

Todos somos chamanes. Todos somos canales. Todos somos la fuente. Todos somos la matrix.

Cuando un individuo sale de la sincronicidad de todos, es ahí donde el chamán se convierte en una persona y la persona es una construcción que surge a través de la compensación de los complejos. Por eso, los canalizadores sufíes creen que no existe canal libre si hay una identificación limitadora. El que cree que es algo, se pierde ser algo más.

Sin ánimo de justificarme, escribir sobre chamanismo es describir que la vivencia es constantemente el encuentro con lo visual y desconocido.

Siempre repito una frase: el canal (chamán) se nutre de la intuición. La acción de la intuición tiene un límite, no puede ser explicada. Por eso cada vivencia de cada canal va a ser descripta, no entendida.

Intuir es una sensación donde no interviene la razón y la mente fluye, aliviana y diversifica en la posibilidad a la pulsión vida.

Este libro es materializar lo vivido. No sé si va a ser leído por otros, pero sí está creado para que la diversidad del chamanismo que habita en mí no se disperse con los años.

En los últimos meses he encontrado en la escritura la forma de solucionar mi dispersión. Es interesante cuando lo bajas al papel y lees cómo comienza a materializarse en el hacer y en la conciencia real.

Sigamos caminando.

Entradas Recientes

Ver todo

Palabras finales

Comenzar a proyectar este libro fue caminar de pasado a presente, ver cómo evoluciona el canal de conciencia. El amor de este camino, los miedos transitados, las culpas que se soltaron, el dolor que h

La honestidad en relación a la compasión

“Honestidad”: cualidad del que comparte grandeza. La honestidad se traduce en el trasmitir coherente a lo que uno piensa o siente. La pregunta aquí sería si cada vez que trasmitimos algo somos conscie

El ejercicio de la gratitud

Cuando me reconozco como tierra, como materia, acepto la abundancia y doy porque ya recibo, porque soy tierra, naturaleza. Aceptar la abundancia es decir que soy creativo, alquímico. Aceptar la abunda

Comments


bottom of page