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Procrastinación Encuentro #1

Actualizado: 28 sept 2021

Procrastinar. “El aplazamiento es el asesinato de la oportunidad” Oscar Wilde.


Cuando hablamos de PROCASTINACIÓN por definición hablamos de:


La procrastinación (del latín procrastinare: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro)​, postergación o posposición es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables por miedo a afrontarlas.


Procrastinar es el acto de dilatar, postergar, diferir o suspender algo para otro momento, para dejarlo para mas adelante.


Es una actitud que se manifiesta de manera abierta y como forma de vida continua, es un hábito en la persona. No es una situación circunstancial, es decir, es un acto continuo que de manera gradual afecta directamente el comportamiento y la calidad de vida.-


Procrastinar es la acción de postergar, posponer o retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, pero que se sustituyen por otras más agradables, e incluso, irrelevantes


Nota: Definiciones Web (Wikipedia)


¿Que es el hábito?

Se denomina hábito a cualquier conducta repetida regularmente.-


Nadie nace con ellos, se adquieren, no suceden sin ser ocasionados. Cada persona suele moldear continuamente su forma de ser y de actuar, de acuerdo a las influencias que recibe del medio que la rodea; en la casa, en la escuela, en el trabajo, con los amigos, con todo esto vamos construyendo nuestra identidad, estilo de vida, y construimos así nuestro sistema de creencias y valores, el cual define la actitud que tendremos ante la vida y el rol que ocuparemos en la sociedad, el mismo que estará presente en toda situación o actividad y puede ser modificado por las exigencias del medio.


Los valores, ideas, sentimientos y experiencias significativas definen los hábitos de cada persona. Por tanto los hábitos se crean, no se obtienen por herencia, se pueden volver necesidades y nos llevan a realizar acciones automatizadas


¿Cómo creamos el hábito?


Igual que los sistemas de memorización mental, para adquirir un nuevo hábito es necesario pasar por cuatro pasos: intención, atención, acción y repetición.


Intención: para que sea genuina tiene que haber un encuentro del sentir y el pensar.


Atención: es una forma de trabajar la visión en la posibilidad sin ser influenciado por la domesticación del sentido y permanecer en un estado consciente desde la intención.


Acción: es verbalizar, materializar y/o tomar el impulso hacia la oportunidad, con la fuerza de la integración de la intención y la atención. Es el verbo decir y hacer.


Repetición: es generar un método de bucle entre la intención, la atención y la acción; para lograr que la intención elegida se haga hábito.


El sentir y el pensar integrados en una misma atmósfera son el combustible de la intención y la atención, y el decir y el hacer son la forma karmática de producir la acción y el hábito. La forma práctica de integrar los cuatro verbos es tener conciencia de la creencia del ser.


Nota: Extraído del Diario de un Meditador. Autor Carlos Gustavo Villamor (https://www.canalaanu.com/post/crear-hábitos)


Reconocer el hábito de procrastinar


# Se evade a través de otras actividades lo que hay que hacer, para mostrarse a sí mismo que esta ocupado


# Se postergan sistemáticamente las ocupaciones que tienen cierta prioridad o plazo estipulado


# Se permanece durmiendo largas horas para eludir la tarea que se presenta como inabordable


# Se tiene la justificación entrenada como para confundir a quienes lo rodean. Incluso a sí mismo.


# Se tarda en reconocer el patrón de conducta que lo instala en la postergación


# Si es destinatario de señales de ciertas conductas dilatorias


# Si siente alivio al saber que a otras personas le sucede lo mismo



Material Posible:


Película Pipper. By Disney. https://youtu.be/lkQTe0Wdo2k






Demonios Emocionales: Miedo, Culpa y Dolor.

El Ego: una construcción mental



Los demonios emocionales son aquellos que nacen, vienen y llegan a nosotros con una emoción inexplicable. Simplemente llegan y están ahí.



En las emociones somos pulsiones que no tienen nada de racionalización.


Las emociones vibran y muchas veces la mente no puede ponerle nombre. (Taller de Luz)



Según los Toltecas, en la Domesticación de los seres humanos se va transfiriendo la enseñanza y así aprendes a juzgar y a juzgarte a través de los diferentes sistemas de creencias.


Los toltecas notaron que así se crea el parásito, que ellos explicaron en términos del “juez” y la “víctima”, y por supuesto el juez utiliza su libro de ley interior (condicionamientos socioculturales), y la víctima asegura que no se produzcan nuevas rebeliones anclando la culpa y acariciando el miedo.


La Culpa “Solo estás atado al pasado con la cuerda de la culpa”. Anthony De Mello



La culpa es la emoción que se siente al romper las reglas y/o creencias o normas culturales (tanto religiosas, como políticas, familiares, de un grupo de pertenencia, etc), o por el pensamiento de cometer dicha transgresión. El solo hecho de sentir, pensar, decir o hacer algo fuera de lo que “debería” ser pone al ser en la culpa.


Freud explica la culpa como “dolor psíquico” que se impone el propio individuo por haber traicionado al otro y por poner en riesgo su amor. Es así como en un determinado momento la culpa, el amor y la pulsión se encuentran en estrecha relación.


Desde la concepción judeocristiana de culpa podemos entender que quien tiene la culpa merece un castigo.


Nuestros comportamientos, la gran mayoría de ellos inconscientes, persiguen en todos los casos cubrir necesidades biológicas básicas, como puede ser el sentimiento de seguridad, de aceptación, de valoración, etc. Luego la represión o el castigo de cualquier comportamiento, si no conlleva la comprensión y la cobertura de estas necesidades biológicas básicas, derivará en otro comportamiento, otra forma de ser que consiga suplirlas. De todo lo anterior deducimos que la culpa, y su consecuente castigo, no sirve para solucionar ningún conflicto. Hemos de tener en cuenta que no somos culpables, sino responsables de lo que hacemos, y de las consecuencias de nuestros actos. Solamente entendiendo nuestra forma de actuar, y la intención de la que proviene, podremos cambiar nuestro comportamiento.


Cuando nos estancamos en la culpa, cuando culpamos a los demás de lo que nos sucede, entramos en el victimismo, nos convertimos en víctimas inocentes y creemos merecer la simpatía y la compasión de los demás, además de demandar un castigo para el culpable. Esto nos lleva a no movernos, a no cambiar nuestra forma de ser, ya que consideramos que el castigo sobre el otro rectificará nuestro problema. No nos damos cuenta que aquello que queremos castigar en el otro es lo que castigamos en nosotros y que, por lo tanto, la única manera de resolver el conflicto es perdonar al otro. Así nos perdonamos a nosotros, más bien, perdonamos nuestros juicios, que proyectamos sobre los demás. Sólo entonces podemos liberarnos de las cadenas que nos atan a nuestros propios mandatos inconscientes, y que el universo tan fervientemente quiere que hagamos


conscientes.



El Miedo "Cuando tienes miedo quedas petrificado y mueres antes de tiempo" C.G. Jung


Se le da el significado de miedo al estado emocional que surge en respuesta de la consciencia ante una situación de eventual peligro, desconocida, incierta.


Podría haber comenzado estos temas hablando de una clasificación de miedos, pero en este momento evolutivo del hombre, y después de tantos libros sobre los miedos sería importante sacarle la exageración que le pone el ego. Generalmente ves al ego como algo malo y también al miedo; pero son dos referentes del ser que están destinados a ser resignificados y pueden ser el punto inicial de un crecimiento espiritual.


El ego es energía mal canalizada del miedo. El miedo es energía inicial de la atmósfera abundante, desconocida de la posibilidad. El miedo es la energía emocional primera, que debes hacer fluir en la fertilidad de lo nuevo. El miedo es el stop, es la pausa, para poder mirar el camino continuado de las posibilidades observadas.


El miedo es la fuerza motivadora. El miedo es el que cambia la conciencia de zona de confort a dinamismo. El miedo es la intuición de la capacidad. El miedo no es la negación, es el intento. El miedo es el sentir continuo del delirante (el que camina por otro surco).


El miedo es la emoción primera que materializa al amor. Cuando comienzas a dar pequeños pasos durante el miedo, se comienzan a revelar los próximos momentos de la configuración de tu vida. El miedo atrae, el ego atrae. Son dos elementos que no hay que ponerlos como excusas. Tienen que ser usados para la motivación.


Un solo miedo es real, el miedo a la muerte. Muerte es transformarse, entonces el único miedo que tiene el ser, es a transformar su vida, y no se da cuenta que en realidad todo se transforma constantemente.


Cuando el miedo es interpretado como un límite, el ser comienza a poner condiciones, expectativas y obligaciones. Esa atmósfera no es de amor, esa atmósfera es de protección. ¿Qué protege? ¿El dolor? Cuando usas el miedo como excusa para quedarte en un ser limitado, te mientes.


En el camino del miedo tenemos tantas condiciones, expectativas y obligaciones que inventamos muchas reglas a fin de protegernos contra el dolor emocional, cuando, lo cierto es que no debería existir ninguna regla.


Cuando tenemos miedo, mentimos.



Lo peor del miedo, es que a veces, te derrota sin haber luchado aún.


Conferencia del Dalai Lama sobre los miedos:



Conferencia de Jhon de Martini y los Miedos




El Dolor: “No es posible despertar a la conciencia sin dolor. La gente es capaz de hacer cualquier cosa, por absurda que sea, para evitar enfrentarse a su propia alma. Nadie se ilumina imaginando figuras de luz, sino por hacer consciente la oscuridad” -Carl Gustav Jung-


El dolor es una señal del sistema nervioso de que algo no anda bien. Es una sensación desagradable. El dolor puede ser agudo o sordo. Puede ser intermitente o ser constante.


El dolor emocional: denominamos dolor emocional a todo aquella sensación de padecimiento o sufrimiento generado a nivel psíquico sin que medie para su aparición un motivo físico.


El dolor se manifiesta de formas diferentes en cada ser y en los seres. Hay tantos y distintos dolores como seres existen en el universo.


Dolor corpóreo


Dolor emocional


Dolor mental


Dolor del alma


Diferentes dolores, diferentes formas de expresión, todos conducidos hacia el mismo lugar.


Sentirlo, eso debemos hacer. Solo quedarnos con el dolor, para identificarlo. Para leerlo hay que verlo en el presente.


El dolor nos hace vulnerables.


Miles de mascaras existen para no mostrar ese dolor.


Pero ¿por que no mostrar el dolor?


El dolor no tiene explicación, aparece, se siente, se vive. Si lo intentamos entender, entra la razón. El dolor debe ser vivido para ser integrado.


El dolor aparece, surge, no sabemos de dónde pulsa, por eso todo aquello que tenga una forma de aparecer pulsiva tiene más que ver con la vida.


Todo lo que pulsa es vida, todo lo que entra en una reacción desde lo aprendido o defendido es muerte. Cuando algo nos duele tenemos que reconocer en el dolor, la vida. Una de las cosas que tenemos que hacer es tomar conciencia de las legiones o legión del dolor, si al dolor lo negamos, reprimimos u ocultamos lo primero que aparece es la resistencia, si al dolor lo tenemos enjuiciado va aparecer el juez con su complejo de inferioridad. Esto habla de un demonio legítimo, cuando aparecen sus legiones y la confusión.


Si tenemos certeza sólo tenemos invasión de pensamiento, defensas sobreadapataciones y automáticamente queremos salir a compensar.


En el momento que empezamos a detener el dolor aparecen las legiones.


El dolor nos viene a recordar quienes somos; y no tiene como polaridad a la alegría ni la felicidad y el placer.


Referencia: Taller de Luz




El Ego: Una construcción mental


Ego, del latín, significa 'yo'. En psicología y filosofía, ego se ha adoptado para designar la conciencia del individuo, entendida ésta como su capacidad para percibir la realidad. Por otro lado, en el vocabulario coloquial ego puede designar el exceso de valoración que alguien tiene de sí mismo.


Conjunto de mascaras que nos creamos en el entorno donde vivimos.


Es un mecanismo de defensa, que se forma con lo que los otros nos van diciendo.


Nos creemos la identidad que el Ego nos arma. Busca en el exterior toda la solución a su mal.


El ego no es real. El Ego se arma en su mayoría de lo que conforma nuestro exterior.


Todo eso pasa dentro nuestro. Y nos hace creer que el afuera es lo real.


El creo lo creamos para proteger nuestro real ser.


Nuestro ego, conformado por el orgullo y todas nuestras conductas infantiles ya en la edad de adultos, representa la cárcel de la que nos resulta muy difícil salir. Nos creemos libres y creemos que decidimos en todo momento sobre lo que queremos hacer, sin embargo, somos esclavos de nuestra falta de conciencia y claridad para conocernos a nosotros mismos.


El Ego según Freud


En su teoría de la personalidad el ego es un nivel de la psique humana y está formado por aquellos deseos conscientes y algunos inconscientes que se encuentran entre dos niveles: los deseos más profundos ubicados en nuestro inconsciente (el ello) y las estructuras culturales y sociales incorporadas en nuestra mente (el superyo). Por otra parte, el yo se ocupa del mundo real y de alguna manera es un nivel psíquico que intenta controlar los otros dos niveles mencionados. En otros términos, el ello nos presiona desde nuestro interior diciéndonos lo que queremos hacer y el superyo nos condiciona desde el exterior recordándonos lo que deberíamos hacer.


El Ego según Jung


En la terminología psicoanalítica de Jung el ego o yo se refiere a la instancia psíquica que engloba un conjunto de ideas, sentimientos y percepciones de tipo consciente y con los cuales nos identificamos. Por debajo de nuestro yo, hay otras instancias que no controlamos y que se encuentran en un nivel inconsciente. La parte consciente de nuestra personalidad o ego es la que gobierna nuestra existencia como individuos y se forma como resultado de la colisión entre nuestras apetencias más primitivas y nuestro entorno exterior.

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