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Procrastinaciones por reclamo del universo

El Olvido


Olvidar es una acción involuntaria que consiste en dejar de recordar, o de guardar en la memoria, información adquirida. A menudo el olvido se produce por el "aprendizaje interferente", que es el aprendizaje que sustituye a un recuerdo no consolidado en la memoria, y lo "desaparece" de la conciencia.


Debemos recordar que uno recuerda que ha olvidado algo, es decir que sabe que tenía un conocimiento que ya no está allí, es decir, tener conciencia de haber tenido eso. Así, los recuerdos olvidados no desaparecen, sino que son sepultados en el inconsciente.


Eso sucede con la Procrastinación, se genera por el olvido.


¿Olvido provocado?

¿Olvido Inconsciente o consciente?

¿Para qué olvidamos?


El olvido es la cesación de la memoria que se tenía. Se trata de una acción involuntaria que supone dejar de conservar en la mente información que ya había sido adquirida.


"El olvido permite desembarazarnos, permite que eliminemos mucha información que carece de utilidad. Es un proceso fisiológico que requiere gasto de energía". También se utiliza para ciertos hechos traumáticos de la vida que no se desean recordar.


La exageración

Exagerar significa Mostrar una cosa de manera tal que sus cualidades parezcan más grandes o importantes de lo que son en realidad.


¿Por qué la persona tiene la necesidad de exagerar? Los exagerados son en el fondo personas inseguras que agrandan los sucesos para afirmarse y aliviar su sentido de inferioridad. Como no se sienten conformes con los resultados reales de su vida, los “inflan” para verse mejor ante los ojos del mundo.


Es difícil para el exagerado darse cuenta que lo hace, pues lo ha convertido en un habito y esta adicto a la reacción que provoca en los demás al impresionarlos.


Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir”, dice un refrán que describe perfectamente lo que es en realidad esa manía de exagerar que tienen tantas personas… ¡y en la que a veces caemos sin darnos cuenta! “¡Uy, había como mil personas en la tienda!”, quizás exclamamos, cuando realmente en el lugar no habían ni 100. Ese tipo de exageración inocente es parte de la naturaleza humana, es un poco creativa y hasta divertida. ¿Te imaginas lo aburridas que serían las telenovelas y películas sin un poco de exageración?


¡Ojo!, otra cosa es la exageración innecesaria que muchos usan. Conozco una señora que a todo le añade un 50%... ¡ y a veces transforma la cosa al 100%! Si su niña obtiene buenas notas, te dice que es “la mejor del colegio”, y repite “mi esposo gana $80,000”… cuando yo sé que no llega a $40,000. Y por si fuera poco una vez me dijo que su marido estudió en la Universidad de Harvard… cuando yo creo que su amorcito ¡jamás ha visitado Massachusetts!


La conciencia del decir rompe todo estadio de ocultamiento y exageración; y todo ocultamiento y exageración tal vez sea un accionar del ego y del miedo.


¿Qué ocultas?

¿Qué exageras?

¿Ocultas lo que el juez no quiere mostrar?

¿Exageras tapando lo que el juez ha inferiorizado?

¿Exageras lo que supones que los demás quieren de ti?

¿Estás viviendo en una sociedad no verdadera y la no verdad es el adormecimiento del ser?

¿Es tan difícil aceptar la verdad?

¿Son la comparación y la juzgación los parásitos más fuertes de la sociedad?


Tal vez hoy el verdadero camino hacia la liberación es aceptar la complacencia y autocomplacencia que tienes en tu atmósfera social. Una vez que sientes verdadera esa aceptación, es ahí donde tienes que trabajar para desencadenarte de las esclavitudes y poder desplegar las alas de la libertad. Desplegar las alas es ser uno mismo en el momento del aquí y ahora, despertándote y despertando a los zombies de la conciencia colectiva ensimismados en el individualismo.


La Postergación


La acción de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables, puede generar problemas y un intenso malestar emocional.


Muchos de nosotros vamos por la vida postergando una gran variedad de tareas sin hacer, de distinta índole, grandes y pequeñas, importantes o cotidianas. Así por ejemplo, se acumula la ropa sucia, el desorden en la casa, las materias por rendir, el trabajo en la oficina. Este fenómeno de gran importancia se llama procrastinación. Según establece la Real Academia Española el verbo procrastinar, procede del verbo latín procrastinare (de pro, para y cras, mañana, es decir, “posponer hasta mañana”) y significa “diferir o aplazar la ejecución de un acto”. Por tanto, la procrastinación es la acción de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras más irrelevantes o agradables. Cuando dicha actitud se vuelve habitual, la procrastinación se convierte en un trastorno del comportamiento que puede afectar de manera significativa el bienestar físico, psicológico y social de la persona.


Cuando posponemos, dejamos para después las cosas, formando un círculo vicioso entre ansiedad, inquietud, abatimiento y culpa, lo que genera más ansiedad. Se ha comprobado que cuando ésta es vivida de manera crónica puede afectar también la salud, pueden aparecer problemas gastrointestinales y problemas relacionados con el sistema inmune.


Las consecuencias o complicaciones que genera la procrastinación pueden ser: laborales, personales, familiares y sociales. (Flores, 2014).


Las complicaciones laborales están muy relacionadas con las tareas, el manejo del tiempo y las relaciones formales en el trabajo. Si la conducta de aplazar o postergar se mantiene en el tiempo las consecuencias en éste ámbito serían: dejar tareas o trabajos incompletos, dejar fallas en el servicio o producto que realiza, planeación deficiente o nula en el trabajo, trabajar en tareas urgentes y olvidar las importantes, perder oportunidades de crecimiento.


Las complicaciones personales, tienen que ver con la autoestima o la concepción que tiene la persona consigo misma. El tener un autoconcepto erróneo o negativo, genera una creencia de que se es incapaz de ser lo que quiere ser. La persona realiza una crítica severa hacia su persona.


Éste fenómeno también trae aparejado consecuencias familiares tales como: aferrarse a una relación que ya está deteriorada, postergar un día con los hijos, vivir ilusionado con las vacaciones que va a tomar con su familia sin cumplirlas, evitar acercarse a la persona amada, postergar la felicidad propia.


En el ámbito social los procrastinadores no disfrutan, no se divierten, postergan los encuentros interpersonales lo que traería aparejado pérdida de relaciones afectivas importantes.


Hay autores que consideran que la procrastinación se debe a que la persona posee creencias irracionales sobre lo que implica terminar una tarea adecuadamente, en ese sentido, tiende a plantearse metas altas y poco reales que por lo general lo llevan al fracaso. Es entonces que al intentar calmar esas consecuencias emocionales, demoran el inicio de las tareas, hasta que no sea factible completarlas de manera apropiada, evitando así cuestionar sus habilidades y capacidades. (Ellis y Knaus 1977)


La procrastinación sería resultado por una parte del perfeccionismo, y por otra de una visión de la autovalía basada en lo que uno es capaz de lograr. El procrastinador se devalúa a sí mismo debido a sus conductas de postergación pasadas y presentes, lo que promueve aún más los aplazamientos y los sentimientos de ansiedad y depresión.


Un tipo de conducta que ha sido relacionada por muchos autores a la postergación de tareas es el autoboicot, el cual consiste básicamente en poner obstáculos para evitar el propio progreso. Las autoras Burka y Yuen (1983) explican éste comportamiento como un miedo al fracaso escondido por una baja autoeficacia. El autoboicot también es asociado a un elevado perfeccionismo, un ejemplo podría ser dedicarse a realizar tareas para los demás que le impida a la persona lograr sus objetivos, evitando así poner a prueba realmente su capacidad.


Cuando este proceso se hace crónico es necesario consultar con un especialista de la salud mental, para abordar a tiempo la problemática y prevenir consecuencias futuras. Se recomienda fijar metas de corto plazo, realizar las tareas más difíciles en primer lugar, trabajar con ciertas técnicas de gestión del tiempo, elaborar listas de tareas que hay que efectuar, con una estimación del tiempo necesario para terminarlos, identificar prioridades, planificar horarios adecuados. La persona debe encontrar motivación en sus actividades y, a su vez, tiene que aceptar las responsabilidades que le tocan.


Fuente: Lic. Mariela Lucero. Psicóloga – M.P. 104 (San Luis)-Profesora de Psicología Clínica Cognitiva Integrativa-Universidad Nacional de San Luis

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