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Una visión histórico-antropológica

Ahora bien; voy a compartir contigo diferentes vivencias, lecturas y pensamientos que he ido desarrollando en estos años.


Empezaré con Egipto, pueblo tradicionalmente mercantil, del cual conservamos la tradición del trueque. El trueque es esencialmente algo que genera expectativas. Das algo a cambio de algo. Otra cosa que nos deja esta civilización es el arquetipo de la pirámide donde la manifestación de los paters (arriba) y los proles (abajo) influye sobre la escala sectaria o castas en la prolongación piramidal.


Luego está Grecia, de la que has heredado grandes escuelas filosóficas, encarnadas en dos corrientes centrales. Por un lado Aristóteles, con su método, lógica y sistema; gestando el pensamiento científico. Por el otro, Platón y Sócrates (éste último con su famosa frase “sólo sé que no sé nada”). Es decir, la instauración de la incertidumbre como método filosófico. Recuerda, además, que la mayoría de las obras de Platón fueron escritas en forma de diálogo. Tal vez haga falta ver que Platón, en su tiempo, no fue tomado en cuenta ya que requería de una creencia en el sí mismo del ser, y no solucionaba el conflicto de la civilización con la búsqueda filosófica. La escuela platónica con su extensa investigación fue alquímica. Ellos te enseñan que desde ese lugar de sombras, surgen tus iluminaciones. Hay que hacerse cargo de esas sombras presentes en la caverna para salir de ella, y de esa forma conducirte hacia la liberadora felicidad.


De Roma heredaste el derecho, que es un instrumento maravilloso para regular las relaciones humanas. Y de ahí aprendiste las obligaciones civilizadoras y culturales y comenzaste a gestar el comportamiento colectivo: “el debería ser”.


En el mundo judeo-cristiano se estableció una escala: perfección ídolo-imperfección súbdito; y esta dualidad, tal vez, dejó como bagaje la culpa, el miedo y el castigo.


Del mundo analítico freudiano aprendiste a tener todo aprobado en el pasado y a resolver las cosas a través de un proceso. También te dejó todo un estudio sobre la sanación a través de la palabra y el pensamiento, y estos como únicos instrumentos de explicación del ser. Creo que el hombre contemporáneo ha abusado de este modismo y ha alimentado el vacío sólo con el análisis.


Sereno no quiere que reniegues de todos estos antecedentes culturales, doctrinarios y dogmáticos. Es algo que ya está y debes aceptar; pero sería bueno empezar a despertar otras visiones para desarrollar nuevos hábitos. Por ejemplo es el caso de lo afro, sufí, chamánico, hinduista, junguiano.


De la cultura afro, se puede aprender que “el amor es como la naturaleza, y la naturaleza no es esfuerzo”. Ellos dicen que la esfera terráquea es como tu cuerpo, es decir: tu cuerpo es 70% agua igual que la tierra. La naturaleza tiene un accionar evolutivo en el dar sin esperar recibir de esa acción. El africanismo se basa en una frase: “dar porque ya recibí”, que es la acción natural de vivir sin expectativas.


Los sufíes, maestros del islam, te entregaron sus enseñanzas a través de cuentos. Desde sus comienzos ellos consideraron que los sentidos están limitados. No hablan con certezas.

El sufismo contemporáneo dice: “si no sabes quién eres, es porque eres algo más”.

El sufismo no cree que el ser humano esté limitado. Invita a desaprender lo aprendido (vaciar) para luego resignificarlo. Los cuentos sufíes son una vía para el conocimiento. No son meros relatos.


De los chamanes aprendes la integración de lo conocido con lo reprimido y lo desconocido. El chamán es una persona que puede conectarse con lo negado. De esta doctrina verás los comportamientos en la conciencia colectiva. El chamán es el punto de encuentro cimentado donde lo conocido, lo negado, lo resistido y lo desconocido pasan a estar en una misma atmósfera. Muchas veces esta atmósfera no es consciente. El hecho que lo no consciente sea posibilidad, une la aceptación continua en la transformación.


Del hinduismo vas a incorporar la noción de las conciencias que están despiertas en tu ser, que ellos lo llaman chakras o centros energéticos con sus acciones físicas, emocionales, mentales y en la creencia.


Carl Gustav Jung, fue un médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, hijo de un pastor que estudiaba anatomía y de una estudiante de creencias paganas, además de ser discípulo de Freud.

Dentro de sus escritos resuenan muchas frases, por ejemplo:

“Si miras hacia afuera soñarás, si miras hacia adentro despertarás”.

“No querer vivir es sinónimo de no querer morir. Devenir y pasar son la misma curva. Aquel que no quiere acompañar esta curva permanecerá suspendido en el aire, paralizado. Desde la mitad de la vida en adelante, sólo permanece vivo aquel que voluntariamente quiere morir con la vida”.

“Antes de querer cambiar al niño tendríamos que querer cambiar nosotros”.

“La libertad se extiende sólo hasta los límites de nuestra conciencia”.

“El poder de la razón anula el amor”.

“La gente podrá hacer cualquier cosa, no importa cuan absurda, con el fin de evitar enfrentar su propia alma”.


Con Sereno vas a incorporar hábitos nuevos que provienen del mundo afro-sufista-chamánico-hinduista-junguiano.


Entre ellos, tienes:

-Lo que proviene de lo afro-sufista-hinduista con sus formas de fluir y soltar, también conocidas como acciones en la creencia dinámica.

-Los hábitos originados en los cinco acuerdos chamánicos, según el psiquiatra Miguel Ruiz.

-También hay que señalar el resignificar el comportamiento del agua en el cuerpo, de acuerdo a los estudiados por el Dr. Emoto y la física cuántica.

-En el campo fértil de las posibilidades, el hábito de la visión permite la incertidumbre, que es nada más ni nada menos que la infinita posibilidad. La incertidumbre es posibilidad, palabra que en griego significa: potencia de ser.


“La incertidumbre es establecer el acuerdo del no sé. Abro la posibilidad hacia la sabiduría como un camino ilimitado. Y la sabiduría no es un punto de llegada, sino infinitas posibilidades de conocimiento e información”.


Carlos Gustavo Villamor

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