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Vocación Sanadora Encuentro #4 - El Estado Emocional

Actualizado: 28 sept 2021


Carta al tibio

Por Bernardo Nante


Parece imposible escribir una carta al tibio que se empecina en desconocer o encubrir su propia tibieza. Pero algo de fervor guarda en su seno el tibio que se sabe o se sospecha tibio.


En cambio, el tibio de toda tibieza siente que esa carta no es para él, porque sólo acepta mensajes complacientes. Una carta sutil le será indiferente o le suscitará un moroso goce estético y tildará de fanática una carta frontal y fervorosa.


El tibio pretende vivir sin que la vida le toque y encubre su falta de intensidad con simulada moderación.


Más hipócrita aún es la tibieza que se disimula con acciones ampulosas que sólo arrastran energía física y psíquica sin orientación espiritual, en definitiva, sin amor.


Al tibio nada le llega o pretende que nada le llegue, pero tal hipocresía ontológica es devastadora pues la indiferencia ante la Vida que pide a cada paso nuestro socorro es criminal. Así, una vida de omisiones es una vida asesina y sólo puede salir de su tibieza quien se atreve a verlo.


Escribo esta carta al único tibio que quizás pueda escucharme. Se la escribo al tibio que habita en mí y así invito a cada uno a escribir la propia.




Crisis de Valores

Por Bernando Nante


Sin demorarnos en complejas teorías filosóficas, puede afirmarse que la noción de valor está ligada a la de preferencia. En nuestra experiencia cotidiana le otorgamos valor a aquello que preferimos o, inversamente, si preferimos algo es porque le otorgamos valor.


Cuando se sostiene que nuestra sociedad vive ''una crisis de valores", es porque suponemos que la mayoría 'prefiere' equivocadamente. Por cierto, esa afirmación parte del supuesto que sabemos en alguna medida qué es lo 'preferible' o lo 'valioso' para todo el mundo o, al menos, que advertimos que la mayoría identifica lo preferible con lo que cada individuo concibe como placentero o conveniente para sí, sin importar el prójimo.


En cualquier caso mis valores verdaderos no son los que enuncio sino los que vivo de corazón a cada momento. Si acepto como valor el ''respeto por el prójimo" y, en realidad, lo "desprecio" (es decir, lo despojo de su precio, de su valor) aunque sea subliminalmente, en realidad no lo respeto. Cuando nos guiamos convencionalmente con determinados valores no advertimos que quizás nos ajustamos a ellos groseramente, pero no de corazón.


Ahora bien, nuestras preferencias no están determinadas fundamentalmente por lo que no

hacemos, por ejemplo, 'no matar' o 'no robar', sino por lo que preferimos a cada momento,es decir, por lo que hacemos, decimos, pensamos, sentimos y soñamos.


Nuestra vida sigue el curso de aquellas preferencias reales y permanentes, no las que enunciamos o las que seguimos ocasionalmente.


Allí donde está tu corazón está tu vida: ese es el valor real.



Drauzio Varella

El doctor Drauzio Varella es un oncólogo ganador del premio Nóbel. Un activista en contra de la mala distribución de fondos en la farmacología, que escribió este maravilloso documento hace muchos años: El arte de no enfermarse: Si no se quiere enfermar, hable de sus sentimientos. Las emociones y los sentimientos que están escondidos y reprimidos, terminan en enfermedades como gastritis, úlcera, dolores lumbares, dolor de columna. Con el tiempo la represión de los sentimientos degenera hasta en un cáncer. Entonces, vamos a sincerar, confidenciar, compartir nuestra intimidad, nuestros secretos, y nuestros errores. El diálogo, el hablar, la palabra, es un poderoso remedio y una excelente terapia. Si no se quiere enfermar, tome decisiones. La persona indecisa permanece en la duda, en la ansiedad, en la angustia. La indecisión acumula problemas, preocupaciones, agresiones. La historia humana es hecha de decisiones. Para decidir es preciso saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar otros. Las personas indecisas son víctimas de dolencias nerviosas, gástricas y problemas en la piel. Si no se quiere enfermar, busque soluciones. Las personas negativas no consiguen soluciones y aumentan los problemas. Prefieren la lamentación, la murmuración y el pesimismo. Es mejor encender un fósforo que lamentar la oscuridad. Una abeja es pequeña pero produce lo más dulce que existe. Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad. Si no se quiere enfermar no viva de apariencias. Quien esconde la realidad, finge, hace poses, quiere siempre dar la impresión de estar bien, quiere mostrarse perfecto, bonachón, etc. Pero está acumulando toneladas de peso. Una estatua de bronce con pies de barro. Nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas. Son personas con mucho barniz y poca raíz. Su destino es la farmacia, el hospital y el dolor. Si no se quiere enfermar, acéptese. El rechazo de sí mismo, la ausencia de amor por uno, hace que nos volvamos ajenos de nosotros mismos. Ser uno mismo es el núcleo de una vida saludable. Quienes no se aceptan a sí mismos, son envidiosos, celosos, imitadores, competitivos, destructivos. Aceptarse, aceptar ser aceptado, aceptar las críticas, es sabiduría, buen sentido y terapia. Si no se quiere enfermar, confíe. Quien no confía, no se comunica, no se abre, no se relaciona, no crea relaciones estables y profundas, no sabe hacer amistades verdaderas. Sin confianza, no hay relacionamiento. La desconfianza es falta de fe en sí, en los otros y en el universo. Si no se quiere enfermar, no viva siempre triste. El buen humor, la risa, el reposo, la alegría, recupera la salud y traen larga vida. La persona alegre tiene el don de alegrar el ambiente donde vive. El buen humor nos salva de las manos del doctor. La alegría es salud y terapia. Recuerde que nuestro cuerpo físico es reflejo de nuestra salud, mental y emocional, por lo que la salud empieza en su cabeza y en su corazón. Dr. Drauzio Varella. Así que, a poner en práctica la sanación en todo momento y lugar. Sana el pensamiento Sana la palabra Sana el acto Sana el hábito Sana el comportamiento Sana el destino



La compasión se aprende (neurología)

La meditación puede conseguir que las personas sean más compasivas y amables. La gente preocupada por los demás activa áreas cerebrales asociadas a las emociones. Desear el bien a los demás sin esperar nada a cambio, ser generosos, compasivos y amar al prójimo de forma incondicional. Suena utópico hoy día, pero estas cualidades se pueden aprender con muchas horas de meditación, según unos investigadores de la Universidad de Wisconsin (EEUU). ¿Podemos entrenarnos para llegar a ser compasivos? "Sí", responden sin dudar, Antoine Lutz y su equipo en un estudio que publican en 'PLOS One'. Su trabajo, en el que han comparado, mediante imágenes de resonancia magnética funcionales, los cerebros de 16 monjes budistas, con más de 10.000 horas de entrenamiento meditativo, con el de 16 voluntarios sanos sin experiencia previa en estas técnicas, concluye que estas emociones positivas se pueden aprender de la misma manera que tocar un instrumento musical. Asimismo, han observado que cultivar la amabilidad y la compasión a través de la meditación afecta a regiones del cerebro que pueden hacer a una persona más empática hacia los estados mentales de los demás. Estas áreas son la ínsula —una zona relacionada con el sistema límbico y que juega un papel fundamental en la representación de las emociones— y la zona temporal parietal del hemisferio derecho, implicada en procesar la empatía y en percibir los estados emocionales de otros. "La ínsula es especialmente importante para detectar emociones en general y, específicamente, en originar las respuestas a esa emoción y pasar la información a otras partes del cerebro", explica J. Davidson, uno de los autores del estudio. "Cuánto más nivel de meditación tenían los participantes más fuerte era la respuesta de esta área", comenta. El trabajo muestra que tanto esta región como la del hemisferio derecho se activaban de manera más fuerte en los expertos en meditación que en los novatos. Los investigadores indican que "podemos sacar partido de la plasticidad de nuestro cerebro y entrenarlo para lograr estas cualidades, que además pueden ser útiles para prevenir la depresión". Sin embargo, los autores están especialmente interesados en enseñar estas tácticas de meditación a los adolescentes, ya que consideran que es una buena aproximación para evitar las agresiones y la violencia. En el experimento, los participantes escucharon diferentes sonidos humanos, unos positivos y otros negativos, diseñados para evocar respuestas empáticas. Estos sonidos incluían el grito de una mujer angustiada, el ruido de un restaurante o la risa de un bebé, entre otros. Todos los participantes mostraron mayores grados de activación cerebral ante los sonidos mientras estaban meditando, que en los estados de reposo, y los monjes expertos tenían mayor nivel de actividad, sobre todo ante los sonidos negativos, que los novatos, lo que indica que están más capacitados para ponerse en el lugar de los otros. El estudio confirma lo que otros trabajos con resonancia magnética y PET habían apuntado: observar o imaginar el estado emocional de otras personas activa partes de la red neuronal implicadas en reflejar el mismo estado en uno mismo, ya sea disgusto, dolor o alegría. Muchas tradiciones y culturas utilizan la compasión y la amabilidad para aliviar el sufrimiento del prójimo a través de técnicas que incluyen entrenar la concentración, practicar la generosidad, estrategias cognitivas y la visualización del dolor ajeno. Este proceso requiere años de entrenamiento. Lo primero que recomiendan los expertos es concentrarse en desear el bien a los seres queridos y, después extender estos sentimientos a toda la humanidad, sin pensar en nadie en concreto. Fuente:http://www.elmundo.es/elmundosalud/2008/03/28/neurociencia/1206707191.html


El hombre y el agua

La tierra es 75% agua y tu cuerpo también. El agua, los ríos, el mar, los arroyos son algo atrapante. Los miras y te dan una sensación dinámica y abundante. El agua puede ser sanación pero también puede ser destrucción. Puede evolucionar en la naturaleza pero también la puede destruir. El agua es, de los cuatro elementos, el más sensible. Esto hace que el 75% de tu cuerpo esté influenciado por tu comportamiento. Todo aquello que está obstruido o resistido o bien persistido, en tus hábitos, está en contra de la naturaleza de tu cuerpo. El comportamiento de la compasión, como paridad entre los seres, acerca los polos; y al sacar al ser de la inflexibilidad de la polaridad lo aleja de los síntomas somáticos de la enfermedad. ¿Existe la sanación, la auto-sanación, o la evolución a través de la enfermedad? La física cuántica comprueba que la intención transforma la molécula.


Khalil Gibrán y la compasión

Dijo khalil Gibrán: "el químico capaz de extraer de un corazón esos elementos llamados compasión, respeto, deseo, paciencia, arrepentimiento, sorpresa y perdón, y de combinarlos entre sí, habrá creado ese átomo que se llama amor”.


La diferencia entre compasión y complacencia

Tal vez sería importante que te dieras cuenta que todo aquello que tiene que ver con la complacencia, tiene que ver con luchas, méritos, escalas, competencias, juicios, mentiras, máscaras; o sea amor con esfuerzos. Lleno de expectativas, de conciencias sólo en el recibir, y de vigilias y esperas. En mi tierra, al complaciente se lo llama “el que no da puntada sin hilo”. “Complacer” es la acción del ego en búsqueda de ser perfecto en el debería ser. Complacer es la creencia de que el otro necesita de ti para pasar el conflicto que ha atraído con sus talentos. Complacer significa inferiorizar los talentos y usar el "método y sistema" para lograr superar el conflicto y hacer mérito de ello. La compasión es diferente. El dar es desinteresado. El dar es porque ya recibiste. La compasión es trabajar en uno hacia el otro y ahí se termina el camino. En resumen: La COMPLACENCIA es la tolerancia excesiva, una suerte de omisión de los atributos generales de una persona. Se trata de exageraciones. La complacencia funciona esperando algún tipo de reconocimiento. La COMPASIÓN, en cambio, se empieza por reconocer que no se desea el sufrimiento y que se tiene el derecho de alcanzar la felicidad, tanto con uno como con el prójimo. Es lo que se convierte en la base para empezar a generarla.



Definición de Compasión

La compasión es un movimiento del alma que te hace sensible al mal que padece otro ser. La compasión describe la comprensión del estado emocional del otro. No confundir con empatía. La compasión es con frecuencia combinada con un deseo de aliviar o reducir el sufrimiento de otro; mostrando especial bondad y verdad por quien está sufriendo. El budismo ha hecho de este sentimiento su actitud espiritual. Todo ser vivo merece esta piedad cuidadosa, esta solidaridad en la finitud o en la menesterosidad. Los monoteísmos de origen semita (judaísmo, islam y cristianismo) han dado mucho valor a la compasión divina o misericordia. Pablo de Tarso (el apóstol Pablo, en el cristianismo) afirmaba que la compasión es "reír con los que ríen y llorar con los que lloran", enlazando el valor de la compasión con la idea de compartir. Desgraciadamente, el sentimiento de compasión se ha asociado a un sentimiento pasivo de lástima o pena ante la desgracia que nos produce el dolor de otro. Sin embargo, la solidaridad, como actitud de generosidad y cuidado de los demás resulta incomprensible sin el motivo de la compasión. Antónimos emotivos de la compasión son "crueldad", "inhumanidad" ó "insensibilidad”. Fuente: Wikipedia.


La grandeza del mar

¿Sabes por qué el mar es tan grande? ¿Tan Inmenso? ¿Tan Poderoso? ¿Y por qué tiene la humildad de colocarse algunos centímetros abajo de todos los ríos?

  1. Sabiendo recibir, se volvió grande.

  2. Si quisiera ser el primero, y estar unos centímetros encima de todos los ríos, no sería mar, sino una isla. Toda su agua iría para los otros y estaría aislado.

  3. La pérdida es una parte de la vida. La derrota es una parte de la vida. La muerte es una parte de la vida. Es imposible que vivamos sin esto.

  4. Precisamos aprender a perder, a caer, a errar y a morir.

  5. Imposible ganar sin saber perder. Imposible andar sin saber caer. Imposible acertar sin saber errar. Imposible vivir sin saber vivir.

  6. Si aprendes a perder, a caer, a errar, nadie más te podrá controlar.

  7. Porque lo máximo que te podrá suceder es caer, errar y/o perder. Y esto tú ya lo sabes.

  8. ...el acierto y el error, el triunfo y la derrota, la vida y la muerte. Bienaventurados aquellos que ya consiguieron recibir con la misma naturalidad el ganar o el perder.

  9. Un abrazo para ti y recuerda siempre que el éxito es ser feliz; el resto es una consecuencia.



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